En su libro La Práctica de la Inteligencia Emocional, Daniel Goleman señala:
“La conciencia del modo en que nuestras emociones afectan a todo lo que hacemos constituye una competencia emocional fundamental. Y, en el caso de carecer de esta capacidad, seremos vulnerables y nos veremos fácilmente desbordados por nuestras emociones. Esta conciencia constituye, nuestra guía más segura para sintonizar adecuadamente con el desempeño de cualquier trabajo, controlar nuestros sentimientos conflictivos, ser capaces de mantenernos motivados, saber captar adecuadamente los sentimientos de quienes nos rodean y desarrollar habilidades sociales adecuadas ligadas al mundo laboral, incluyendo las esenciales para el liderazgo y el trabajo en equipo.
Según Richard Boyatzis: se trata de la capacidad de permanecer atentos, de reconocer los indicadores y sutiles señales internas que nos permiten saber lo que estamos sintiendo y de saber utilizarlas como guía que nos informa de continuo acerca del modo como estamos haciendo las cosas.
Esta misma capacidad tiene una importancia decisiva en la mayor parte de los trabajos, especialmente en aquellos en los que se debe mantener un contacto con otras personas para tratar alguna cuestión controvertida.”
Si recordamos que el Tai Chi es un Arte Marcial y que a través de los siglos, sus Grandes Maestros han sido capaces de conservar intacto su sentido más profundo, nos daremos cuenta fácilmente que lo que hoy se ha dado en llamar Inteligencia Emocional, no es más que el descubrimiento reciente -por parte de la analítica Ciencia occidental- de los Tesoros que la sintética e intuitiva Ciencia Oriental viene enseñando desde hace tanto tiempo, siendo desde mi punto de vista, las dos caras de una misma moneda.
Cómo el mismo nombre lo dice, el duro entrenamiento de las Artes Marciales, tenía un claro objetivo, estar en condiciones de defenderse o atacar bajo las difíciles circunstancia de la guerra.
Hasta que aparecieron las armas de fuego, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo en un campo de batalla, se hacían con sable, lanza, bastón o daga en mano.
Más allá de la destreza en el manejo de estas armas que el entrenamiento físico diario iba desarrollando, más importante aún era el Desarrollo Personal que el entrenamiento despertaba paulatinamente en el guerrero.
Durante un encuentro cara a cara, en el que la misma Vida estaba en juego, no había espacio para pensar en nada, lo único válido era la Atención, para saber cuando actuar y cuando no. El analizar mentalmente todas las variables involucradas, el querer entender o saberlo todo, o carecer de intuición, era un suicidio y se pagaba directamente con la Vida.
El encolerizarse, nubla la vista, adormece los sentidos, desequilibra y deja sumamente vulnerable a quien la padece, por eso sin dejar de hacer lo que es necesario según las circunstancias, el guerrero se entrenaba en el temple de su espíritu y sus emociones.Bajo esas circunstancias, no hay tiempo para angustiarse por el pasado -al que nunca se lo puede cambiar-, o pre-ocuparse por el futuro que siempre es incierto, sólo la entrega absoluta al Instante Presente para Permanecer Alerta daba una posibilidad de salir con Vida.
Y este estado de la más pura Presencia, se alcanza a través de la “Plena Atención” de la que habla la actual Psicología Transpersonal.
Hoy más que nunca desarrollar esta capacidad de “Estar Presente” es Vital, no sólo para eventualmente mejorar nuestro desempeño laboral o empresarial, sino que al igual que antes para conservar nuestra Vida.
Hoy, alejados de los ritmos de la Naturaleza, llenos de fast food, bombardeados por imágenes en su mayoría de fantasía, es cada vez más fácil distraerse, esconderse o simplemente huir de nosotros mismos bajo el auto-engaño de que nos estamos divirtiendo.
Le “prestamos atención” a cualquier cosa que este fuera nuestro o sea capaz de convencernos que momentáneamente puede llenar el vació interior.Los guerreros de antaño, pagaban la más mínima distracción con la vida, hoy los cementerios están repletos de personas que por distraerse en el pasado, en el futuro o en nimiedades, o lo que es lo mismo, no haber sido capaces de Estar Atentas al Presente, perdieron la vida en el tránsito moderno.
Bajo la “distracción” de las drogas -legales e ilegales-, ya han muerto millones y otros tantos millones –especialmente jóvenes- se están suicidando lentamente “distrayéndose” o huyendo de su vació existencial.La agresividad directa o encubierta, sigue destrozando personas, familias, empleos y empresas.
Y lo curioso de todo esto es ver que a pesar que “la medicina” que históricamente ha curado muchos de estos males, se conoce muy bien desde hace siglos, siguen siendo muy pocos los que la buscan.
Esta Medicina tiene por nombre Autoconocimiento.
El “Conócete a ti mismo”, impregna la Filosofía Práctica de todas las culturas a lo largo de la historia, tanto es así, que ésta Fórmula Poderosa, ha quedado plasmada con diferentes palabras en la Tradición Oral y los Libros Sagrados de todos los pueblos del mundo.
La práctica del Tai Chi, si es Inspirada en las Enseñanzas de los Grandes Maestros del Arte, también es una Vía Práctica para alcanzar el Auto Conocimiento.
Practicar Tai Chi, nos brinda la oportunidad de poner en práctica y Vivenciar realmente la “Plena Atención”.
A través de la observación de nuestra postura y nuestro centro de gravedad para alinearlo con la fuerza de gravedad, al observar nuestra respiración y buscar la sincronía entre esta última y los movimientos, al comenzar a sentir el movimiento hasta lograr convertirnos “en el movimiento”, estamos trabajando y desarrollando día a día, nuestra capacidad de Estar Atentos.
Es a través de esa Auto Observación que no requiere más que “mirar” un poco para adentro y “sentir” lo que el cuerpo nos dice, también vamos paulatinamente despertando la capacidad de Reconocer nuestras emociones y sus efectos, en nosotros y en los demás.
Poco a poco, a través de esa mirada interior, podemos ir tomando distancia de nosotros mismos hasta lograr tener una visión un poco más “objetiva”, para así acercarnos gradualmente al Reconocimiento de lo que Simplemente Es, en nosotros, en los demás, en el entorno y hasta en el Universo.
Llega un momento en que la Conciencia toma Conciencia de si misma. Este es el momento en el que aparece la “Conciencia Testigo” de la que hablan algunas Tradiciones Orientales o la Psicología Transpersonal, y que es un comenzar a percibir más claramente nuestras sensaciones, emociones, pensamientos, acciones o reacciones.
Este darnos cuenta de lo que está sucediendo dentro nuestro o de cómo afecta a los demás, es lo que posibilita el Cambio de Actitud necesario para no quedar a merced de todos esos contenidos.
Esta Capacidad que vamos desarrollando de lograr dar un curso diferente a emociones que antes simplemente sucedían, nos desbordaban, nos paralizaban o nos hacían perder la razón, lleva a que paulatinamente las emociones más negativas y destructivas cómo la agresividad o el pánico, simplemente desaparezcan de la vida diaria.
Esto no tiene nada que ver con ser insensible o no ser capaz de actuar o responder adecuadamente a los acontecimientos de la vida diaria, por el contrario, se logra estar mucho más sensible pero también mucho más centrado y de esta forma, se logra actuar o responder con el temple suficiente para conducir la situación al mejor resultado, uno en el que aún no habiendo acuerdo, nadie sale lastimado.
Autor: Ernesto Velázquez
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