El Tai Chi y sus Símbolos.
septiembre 20, 2011
Publicado en Artículos
Hay quienes ven en el Tai Chi Chuan y el Chi Kung una mera disciplina física cuya excelencia se lograría a través de la práctica intensa y cada vez más perfecta de la técnica y si bien también se sabe del contenido sutil de la práctica, hay quienes no hacen tanto énfasis en el mismo hasta que el alumno no este bastante avanzado en los aspectos técnicos.
Sin embargo el Tai Chi Chuan al igual que todas las Artes Marciales Iniciáticas tiene dos aspectos en apariencia opuestos pero que en realidad son complementarios y que en mi opinión hay que fomentar su descubrimiento desde el primer encuentro con estas disciplinas, me refiero a que por un lado tenemos el aspecto externo o exotérico dado por la parte estrictamente física, pero por otro lado tenemos el aspecto interno o esotérico que se manifiesta mediante el adecuado trabajo respiratorio, mental y espiritual.
En mi opinión, este último aspecto es el más importante, en especial por lo dificil que resulta su transmisión para muchos Instructores que al no saber cómo lograr trasmitir su propia vivencia optan por el más absoluto silencio, hecho que para nuestra mentalidad occidental en nuestra experiencia es igual de contraproducente que hablar demasiado.
Este aspecto interno resulta por un lado de la actitud invisible que cada prácticante asume a la hora de entrenar, y en particular del adecuado uso de la palabra, Símbolos, Rituales y Mitos milenarios asociados a estas disciplinas por parte del Instructor que debería aprender a utilizarlos a modo de herramientas que ayuden a guiar a los aprendices.
Si bien es cierto que incluso en la misma China se ha “depurado” al Tai Chi y el Chi Kung -al igual que a toda la Medicina Tradicional China-, de todo aquello que no se comprende y que por ignorancia fue considerado como superfluo y “místico” o peor aún como superstición, no por ello ha dejado de existir ni de ejercer su influencia.
El aspecto Alquímico de la práctica de Tai Chi y Chi Kung es tanto o más importante que su parte técnica y por lo tanto en nuestra opinión, un aspecto que bajo ningún concepto hay que descuidar o dejar para más adelante sino que hay que tenerlo en cuenta desde la primera clase.
Las ricas imágenes e ideogramas que lo impregnan todo en la cultura China son Símbolos Ancestrales que reflejan no solo la mentalidad oriental sino que reflejan el Alma de la humanidad, imágenes que bajo otra forma, también lo impregnan todo en nuestra cultura occidental y de las que iremos dando cuenta de los paralelismos paulatinamente.
Los símbolos son otra forma de comunicación y que nos acompañan desde que existe el hombre sobre la tierra, pero en una era en la que el paradigma dominante sigue siendo el material-racionalista no sorprende se menosprecie la importancia de este aspecto tan fundamental para la comprensión y práctica verdadera de estas disciplinas ancestrales.
En palabras de Carl G. Jung “…una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto «inconsciente» más amplio que nunca está definido con precisión o completamente explicado…” pero que a los efectos prácticos ejerce una influencia decisiva en la salud mental y espiritual de cualquier persona.
Asi mismo señala que “los símbolos culturales son los que se han empleado para expresar “verdades eternas” y aún se emplean”, piensese en el símbolo central del Tai Chi Chuan llamado justamente Tai Chi, esa unidad dual y cuaternaria para la cual no bastarían 10 tomos para terminar de explicar lo que a través de él se expresa.
Pero “cómo el hombre moderno no comprende hasta qué punto su «racionalismo» (que destruyó su capacidad para responder a las ideas y símbolos numínicos) le ha puesto a merced del «inframundo» psíquico”, como señala Jung, erroneamente cree que para explicar el todo le basta con saber que existe el sol aunque ignore por completo la existencia de la luna y su influencia.
“Se ha librado de la «superstición» (o así lo cree), pero mientras tanto, perdió sus valores espirituales hasta un grado positivamente peligroso. Se desintegró su tradición espiritual y moral, y ahora está pagando el precio de esa rotura en desorientación y disociación extendidas por todo el mundo” continua diciendo Jung.
En este sentido el Tai Chi Chuan y el Chi Kung nos ofrecen una oportunidad única de restaurar esta desintegración poniendo orden allí donde reina el caos, siempre y cuando se tenga en cuenta precisamente el aspecto esotérico de dichas prácticas, de lo contrario solo estaremos ante una gimnasia más, saludable desde el punto de vista físico, pero absolutamente inutil donde más impacto puede tener que es en el Alma individual y colectiva.
Por esta razón, en los próximos artículos intentaremos poner en palabras nuestra experiencia en relación a esta dificil tarea de comunicar lo incomunicable.
Autor: Dr. Ernesto Velázquez
Efectos cardiovasculares de prácticar Taiji y Qigong
septiembre 19, 2011
Publicado en Artículos
En primer lugar recordemos que la función de bomba del corazón está íntimamente ligada a la función de intercambio gaseoso de los pulmones y que anatómicamente toda la circulación pulmonar una vez oxigenada, va a parar directamente al corazón; luego el corazón se encargará de distribuirla por el resto del organismo gracias al sistema arterial que de él se origina.
También recordemos que todas las funciones automáticas que realiza del cuerpo, como el respirar, bombear sangre, digerir los alimentos, etc., están finamente controladas por lo que se ha dado en llamar el “sistema nervioso simpático” y el “parasimpático”.
Si relacionamos la terminología de la medicina occidental con la oriental tenemos que decir que el sistema simpático se corresponde con una función estrictamente “yang” y el parasimpático es su contraparte “yin”. Como siempre, ambas hacen al todo y son opuestas y complementarias.
Simpático:
La extensa red de fibras nerviosas del sistema simpático (yang) son las que se encargan de “acelerarlo” todo. Es el principal sistema que entra en juego cuando necesitamos correr o el pánico se apodera de nosotros.
Entre otras cosas aumenta las pulsaciones del corazón y la frecuencia respiratoria, con el objeto de llevar la mayor cantidad de sangre oxigenada posible hacía las partes del cuerpo que más se necesitan en un momento de intenso estrés como por ejemplo los músculos locomotores, y al mismo tiempo priva de sangre todo lo que puede a órganos y sistemas que en ese momento no son esenciales, como el estómago, intestinos y riñones.
Cumple una función muy importante y cuya máxima manifestación se ve en esos momentos en que una respuesta de alarma y huida es indispensable para conservar la vida. El problema surge cuando ese sistema permanece activo la mayor parte del tiempo y en un punto cercano a su límite superior.
Un ejemplo claro es lo que pasa con la presión arterial, es normal que la misma suba si estamos haciendo algún ejercicio de moderada intensidad, no es normal que se mantenga elevada si estamos en reposo sin ninguna actividad física que lo justifique. Es como si a un auto constantemente lo manejáramos a 300 km/h, aún si tenemos la suerte de no reventarnos contra un árbol, la vida del motor se acorta considerablemente.
Parasimpático:
Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático es el responsable de una buena digestión o de bajar los latidos del corazón cuando estamos en situación de reposo, y es este sistema el que activamos principalmente al practicar Tai Chi y/o Chi Kung.
Sí!, cada vez que decidimos conscientemente alinearnos con la calma, también nos estamos alineando con el sistema parasimpático (yin) que básicamente tiende a serenarlo todo.
La Respiración Lo Es Todo.
Algo que me enseñaron en facultad es que no podía poner sobre aviso al paciente al que le quisiera contar la frecuencia respiratoria porque lo único que lograría sería falsear el conteo. Esto es así porque al tomar consciencia de nuestra propia respiración automáticamente disparamos estos mecanismos que tienden a acelerarla o a enlentecerla.
Al practicar Tai Chi el efecto beneficioso a nivel físico surge del enlentecimiento y profundización de la propia respiración que por la interrelación anatómica señalada más arriba repercute en el todo.
Al buscar conscientemente una respiración serena, lenta y cada vez más profunda, el corazón responde a esa intención alineándose y actuando como si el estrés hubiera desaparecido, por eso los latidos del corazón comienzan a descender hasta su valor basal, o incluso menos y el organismo entero se prepara para un descanso reparador.
La frecuencia respiratoria puede llegar a ser tan lenta como 2 respiraciones por minuto sin ningún esfuerzo o efectos adverso alguno.
Pero incluso cuando no se busque conscientemente este tipo de respiración, la cadencia natural de estos ejercicios logran llevar al cuerpo amablemente en esa dirección, por lo que aún cuando la persona no logre desprenderse inmediatamente del “acelere” que traía antes de la clase, durante la misma, se va entrando paulatinamente en esa calma de la que todos los practicantes de Taiji y Qigong hablan constantemente. Es sólo cuestión de tiempo.
Beneficios:
Los efectos benéficos de esto parecen obvios, pero igual los señalaré, entre otras cosas:
- Mejora el intercambio de gases a nivel pulmonar con la consiguiente mejora en la oxigenación de órganos y tejidos.
- Aumenta la capacidad pulmonar.
- Disminuye el broncoespasmo.
- Baja la frecuencia cardíaca por lo que el trabajo de la bomba también es menor.
- Desciende la presión arterial como consecuencia de la desaceleración mental y del corazón.
- Se logra manejar mejor el estrés.
Obviamente que a mayor práctica mayores beneficios, no depende de nada mágico, depende nada más que de la perseverencia en la práctica.
Autor: Dr. Ernesto Velázquez
Silencio Interior y Tai Chi
agosto 14, 2011
Publicado en Artículos Destacados
Creo que la mayoría de los Instructores coincidirán conmigo cuando digo que muchas de las personas que se acercan por primera vez a practicar Tai Chi o Chi Kung lo hacen con mucho ruido a cuestas, ruido interno y externo, así lo expresa Eckhart Tolle.
El equivalente del ruido externo es el ruido interno. El equivalente del silencio externo es la quietud interna.
Cuando quieras que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de tí, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio.
Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas.
Eckhart Tolle
El ruido interno muchas veces se hace evidente externamente en forma de verborragia y así vemos a esas personas que son incapaces de dejar de hablar o estarse quietas ni un segundo, personas que huyen desesperadamente del encuentro a solas consigo mismas, pero en la mayoría, bajo una apariencia de normalidad el ruido interno se manifiesta externamente en forma de dolores musculares y artículares, en el vagar de la mirada constantemente, en forma de gastritis, en fumar cada vez más, en cambios de humor o depresión, en definitiva, en mucho estrés.
En lo que hace a la práctica específica de Tai Chi o Chi Kung, si bien a casi nadie le cuesta guardar “silencio exterior”, es decir cerrar la boca y no articular palabra durante la práctica, no se puede decir que ocurra lo mismo al interior de cada uno.
En el párrafo de Eckart Tolle escogido para hoy, se encierra una de las mejores formas de conectarse con ese Silencio Interior tan necesario para comenzar realmente a practicar Tai Chi.
Podrás conocer a la perfección los movimientos de una o muchas formas de Tai Chi o Chi Kung, pero si mientras las practicas no has sido capaz de conectar con el Silencio Interior, es porque aún no has comenzado la práctica de verdad.
Muchas personas, incluidos algunos Instructores, exigen para su práctica el más absoluto silencio porque si este no está, algunos se distraen fácilmente, sin embargo paradógicamente el ruido también puede servir de herramienta para acercarse al silencio.
Aquellos que han comprendido que el verdadero propósito de practicar Tai Chi o Chi Kung no es solo moverse externamente sino practicar y moverse hacia la serenidad interna les es totalmente indiferente si el lugar de práctica se encuentra en el medio del campo en el más absoluto silencio o en el medio de la ciudad y todo su bullicio. Habrá diferencias por supuesto, pero es irrelevante, porque siempre logran conectar con el Silencio que se cuela entre ruido y ruido. El Silencio está presente siempre, es justamente la existencia del silencio lo que posibilita que haya sonidos o ruidos, es de aquel que surgen estos y no al revés por lo tanto el silencio siempre está, solo hay que prestarle atención como señala Eckhart Tolle.
Entonces mientras practicamos Tai Chi o Chi Kung además de pulir nuestra destreza física, en mi opinión es mucho más importante pulir nuestra capacidad para conectar con el Silencio Exterior e Interior, única forma a su vez de conectar con la Paz Interior, paz que estaremos seguros de haberla encontrado cuando también se refleje externamente y los demás la noten.
Autor: Ernesto Velázquez
Estrategias para la Vida – Reconocer lo que Es
agosto 10, 2011
Publicado en Artículos
Tomado del libro El Silencio Habla
Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».
Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.
Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser. La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.
El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.
Eckhart Tolle
Hoy decidí tomar este texto para reflexionar porque a pesar de la claridad del concepto, para los occidentales reconocer lo que Es debe ser una de las cosas más difíciles de hacer en esta vida, principalmente porque el pensamiento compulsivo se las ingenia para cancelar cualquier atisbo de verdad en este planteo.
El pensamiento compulsivo también simplemente Es, y como tal, tiende a perpetuarse a si mismo, le encanta ese círculo vicioso de “seguir pensando en lo que estoy pensando” cuando de lo que se trata es de guardar silencio, externo y sobre todo interno.
Cuando a un “pensador compulsivo empedernido” se le ofrece la posibilidad de mitigar esta costumbre a través de la práctica de disciplinas como el Tai Chi o el Chi Kung, inmediatamente ponen el grito en el cielo con frases como “no tengo tiempo”, “demasiado lento para mi gusto”, “es imposible dejar de pensar”, etc., etc. y de esa forma evita todo intento de encontrar la Paz Mental que tanto anhela y sigue su carrera compulsiva hasta que alguna circunstancia externa (simple reflejo de lo interno), lo para en seco y lo obliga a mirarse a si mismo, lo externo suele ser una enfermedad grave, un accidente, algo de tal magnitud que se hace imposible ignorar.
Resulta curioso como tarde o temprano siempre terminamos por reconocer lo que Es, pero no por decisión propia sino por la fuerza del drama que se nos presenta y del dolor que nosotros mismos nos hemos provocado por no reaccionar a tiempo. El dolor profundo, tal vez sea la forma de reconocer lo que Es preferida por la mayoría de los seres humanos, en esas circunstancias extremas, la fuerza de lo que Es, es de tal magnitud que es imposible seguir mirando para el costado. Esa forma de aprender todos la hemos conocido o la conoceremos, pero también sabemos que hay otras formas de aprender mucho menos dolorosas e igual de efectivas, intentemos conocerlas.
Para reconocer lo que Es, al menos en mi experiencia el primer paso es estar presente, ¿y cómo estoy presente?, de la misma forma que todos hemos contemplado un hermoso amanecer o atardecer, de la misma forma que hemos contemplado por primera vez a nuestros hijos, y sobre todo de la misma forma en que supimos vivir cuando eramos niños, asombrándonos de todo lo nuevo que nos sucede por trivial que parezca, simplemente contemplando, entregándonos a experimentar este instante con toda su intensidad, con todos los sentidos puestos en lo que estoy haciendo, viendo o diciendo justo ahora.
En un día soleado llegué a un domicilio y saludé con un “buenas tardes”, la contestación literal fue “hoy sí se puede decir buenas tardes no como ayer” con lo que automáticamente deduzco que para esa persona solo son “buenas tardes” los días soleados y calurosos por lo que seguramente vive buena parte del año en “malas tardes”.
Es justamente esta tendencia compulsiva a clasificar todo en bueno o malo, y condicionarme a sentirme bien o mal en función de mi arbitraria clasificación, lo que nos aleja más rápidamente de lo que Es, una tarde lluviosa o fria, simplemente Es y se ríe de lo que nosotros creemos que es bueno o malo.
Pongo el ejemplo del clima porque es un tema recurrente que condiciona la vida de muchas personas, ¿cuántas personas conocemos que no salen ni a la esquina sin escuchar el pronóstico meteorológico? y ya no hablo de condiciones extremas que nadie en su sano juicio gustaría vivir o de aquellos cuya actividad diaría sí está condicionada por el clima, hablo de lo cotidiano, de lo ciclíco natural y corriente como que hoy pueda ser un día soleado o uno nublado. Sí una situación banal como esta nos afecta tanto, ¿cuánto más situaciones más complejas?, ¿cuánto mal humor gratuito podríamos evitarnos si aceptaramos las cosas tal cual son, no?
Lo mismo sucede a nivel laboral en aquellas personas que apenas comienzan la jornada están contando cuantas horas faltan para terminar, pero que curiosamente cuando están en sus casas siguen pensando, hablando y quejándose de todo lo que les pasa en el trabajo como si no pudieran o supieran hablar de otra cosa. Son personas cuyas mentes jamás está junto a su cuerpo. El cuerpo físico SIEMPRE vive en el presente, es inevitable, y JAMAS podrá vivir en el pasado o en el futuro, de allí que cuando alguien se descuida tanto como para tener un accidente, antes de darse cuenta que le pasó, el que sufrirá las consecuencias directas siempre será el físico, si tiene suerte sobrevivirá y podrá reflexionar sobre lo sucedido, en el peor de los casos, por descuidar el único instante en el que sucede todo, el Ahora, perderá lo más preciado, su propia Vida.
Pero por esta misma “incapacidad” del cuerpo de vivir en otro lugar que no sea el Aquí y Ahora, el cuerpo es una de las mejores herramientas a través de la cual podemos tener un acceso directo a lo que Es.
El Tai Chi y el Chi Kung como formas de meditación en movimiento, son una forma muy práctica de practicar la aceptación de lo que Es, y que a los occidentales les viene muy bien ya que en general tienen un gran rechazo al “quedarse quietos”, sin embargo, quien se tome el tiempo para explorarse a si mismo a través de estas herramientas vivenciales, tarde o temprano encontrará un espacio de quietud interna y externa que irremediablemente hará que comtemple lo que Es, sin juzgar, cuando esto sucede, la frase de Eckhart Tolle adquiere toda su fuerza y se hace evidente sin mayores esfuerzos. Solo es cuestión de tiempo y dedicación.
Autor: Ernesto Velázquez
El Qi – por Marina Miguez
abril 15, 2011
Publicado en Artículos Destacados
La idea de Qi es fundamental tanto para la Medicina Tradicional China (MTC) como para el pensamiento chino en general, pero es imposible encontrar una traducción al español que transmita adecuadamente el significado de este concepto. Qi es muy amplio: tiene acepción de energía. Comúnmente se traduce Qi por Energía, o Energía Vital, traducción aproximada, pues el pensamiento chino no diferencia entre la energía vital y la vida en sí. En realidad, los chinos no han tratado nunca seriamente de conceptualizar el Qi (lo que sería más propio del pensamiento occidental), sino que este se estudia a través de su percepción, y se define a través de sus funciones, posición y origen. En términos amplios, dicen los chinos que el Qi constituye la materia fundamental de este mundo. Es un material esencial, muy fino, invisible, posee la mayor fluidez. En el Cosmos, todos los objetos provienen de los cambios y los movimientos de Qi.
Históricamente, el término “Qi” aparece por primera vez en la Cosmología, y tiene el carácter de elemento o materia/energía básica del Universo, aquello que en su diferenciación y movimiento dará lugar a la existencia del universo como realidad perceptible. El Qi es también conocido como el aliento del Dragón, es la energía que se encuentra y fluye en nuestro cuerpo y en todo lo que nos rodea, incluidos nuestros hogares. Todo lo que nos rodea tiene y emana un Qi: las plantas, los minerales, los animales y los seres humanos.
En cierto sentido es la energía vital1, esencia, movimiento y manifestación; de naturaleza inmaterial, sus efectos y manifestaciones son perceptibles. Puede considerarse la esencia nutritiva que se forma a partir del trabajo de los órganos, siendo también la energía que los impulsa a funcionar y la manifestación de su acción. Dentro del ser concreto (Teoría de los Tres Tesoros), se puede definir como aquello que no es directamente perceptible, pero cuya presencia y acción (como la vida) son claramente perceptibles y diferenciables; es decir, se percibe claramente a través de los efectos de su acción.
El concepto de “Qi” es clave en MTC, considera que es por el Qi que uno está vivo (o tal vez el Qi es la Vida en sí), y que la desaparición del Qi se identifica con la muerte. La MTC considera el Qi como la base de cualquier proceso vital, y trabaja fundamentalmente a través del Qi para sostener y recobrar la armonía, es decir, la salud. En medicina, Qi figura en el Huangdi Neijing junto a otros conceptos, como Jie, Jing o Shen, muy posiblemente para indicar que el concepto o sustancia a la que se une está activo (por ejemplo, Shen Qi correspondería a Shen en actividad). Qi representa, pues, en este contexto, actividad, acción o vitalidad. Desde la Teoría de los Tres Tesoros, Qi toma la acepción de materia y vitalidad básicas (todo es Qi en diferentes formas y estados de condensación) y, al mismo tiempo, consolida su relación con la respiración y con la vitalidad (es, por ejemplo, lo que mantiene unidos a Jing y Shen). Un buen estado de salud se caracteriza por el constante y ordenado fluir del Qi, que en su transcurso va adoptando diferentes formas de agregación. La acupuntura y la moxibustión, así como el Qi Gong y el Tai Ji se centran precisamente en asegurar o recuperar este flujo vital armonioso que se relaciona con la salud.
En japonés Ki se traduce como energía, presencia, voluntad, salud o respiración. Es la energía universal que da vida y alienta todo lo que existe y tiende siempre a buscar la armonía de los opuestos. Se manifiesta en la persona a través de la actitud. El ser humano recibe permanentemente esta energía y es lo que le permite conservar la vitalidad. Esa vitalidad dependerá siempre del grado de armonía que logre establecer consigo mismo y con el entorno con el que se relacione. (Onishi y Onishi, 2009)
“Qi” también es un concepto clave en las artes marciales. Se busca un movimiento y manejo del Qi a través del Qi Gong y del Tai Ji, mediante su práctica se puede mejorar el movimiento del Qi a través de los Meridianos y colaterales del cuerpo para conseguir la máxima resistencia y flexibilidad física, así como un relajado y tranquilo estado de ánimo. El hilo conductor de estas actividades es el Qi, la energía vital responsable del funcionamiento saludable del cuerpo. Las primeras horas de la mañana son el mejor momento para incorporar el Qi, para hacerlo circular, y mejor si se hace en la naturaleza. Qi en sí es movimiento, y por tanto dentro mismo del Qi hay aspecto Yin y aspecto Yang, que siempre tienen un movimiento en espiral. El aspecto Yang del Qi tiene un movimiento espiral, centrífugo y en sentido de las agujas del reloj, y el Yin gira en dirección contraria y es centrípeto. Las interacciones, los momentos de atracción y repulsión que se dan entre estos dos aspectos constituyen la fuerza motriz del mundo.
Desde el punto de vista cosmológico, una parte del Qi puro, ligero, es el Cielo, y una parte del Qi turbio, pesado, es la Tierra. Entre Cielo y Tierra se produce un intercambio de movimientos que genera la tercera fase: la vida, y con su desarrollo, la vida humana; de aquí se infiere que el Qi existe en dos estados :
• Qi sin forma (energía funcional). Es un Qi muy pequeño, que tiene un movimiento rápido y de dentro hacia afuera, del Centro hacia el exterior. En el cuerpo representa la manifestación funcional fisiológica de los diferentes órganos del cuerpo. Es aquel que se reconoce por su función, y al que se hace referencia con más frecuencia en MTC.
• Qi con forma (sustancial). Tiene un movimiento lento, de afuera hacia el Centro, tiende a concentrarse y condensarse, haciéndose materia tangible: sangre, líquidos, ojos, músculos. Una vez condensado, por ejemplo en sangre o en tejidos, se estudian estos ya como independientes, y no se suele referir al Qi que es su esencia última.
El Qi se manifiesta en el organismo a través de las actitudes, la postura corporal y los gestos. Para percibirlo es preciso concentrarse a fin de sintonizar la frecuencia adecuada, adoptando una actitud receptiva. Si los miembros del cuerpo están rígidos o el estado mental es negativo, estamos impidiendo la circulación del Qi, la vitalidad entonces decrece y los movimientos son torpes y pesados. Desarrollar el Qi es utilizar de forma unificada y positiva mente, cuerpo y espíritu.
El Zen afirma que la respiración es la respiración del Cosmos, ya que todos los elementos de la Naturaleza son una pieza del todo y la realidad se expresa en procesos de opuestos que se alternan, lo que corresponde a Yin y Yang. En la meditación la respiración sirve de unión entre el pensamiento, las emociones, el instinto y los estados físicos. Las numerosas posturas y movimientos de las artes marciales comparten los mismos principios que sirven de base a la MTC: reforzar y tonificar el Qi agotado; limpiar el bloqueo o exceso de Qi y fortalecer el Qi interno y externo (Qi defensivo). El Qi Gong propone tres procesos de armonización y regulación: regular el cuerpo, la mente y la respiración para regular los Tres Tesoros (San Bao): Jing, Qi y Shen. Algunos de los ejercicios fortalecen y armonizan el Qi interno del cuerpo, conocidos como Nei Dan (elixir interno), con lo que aseguran que los sistemas Zang- Fu funcionen de forma eficaz y eficiente. Otros ejercicios hacen posible la acumulación de manifestaciones externas del Qi para proteger el cuerpo, Wei Dan (elixir externo).
Extraído de “Artes Marciales y Medicina Tradicional China”, Tesis para Máster en Estudios Biológico-Naturistas esp. Fitoterapia Tradicional China, Marina Míguez, 2010.
___________________________
1 La traducción de Qi como “Energía vital” se debe a Soulier de Mourant, en los años 1930.
Referencias
1. Materiales Máster en Estudios Biológico-Naturistas. Universidad de León-Escuela Europea de MTC, 2008-2010.
2. Onishi, S.T. and Onishi, T. “Philosophy, Psychology, Physics and Paractice of Ki.” Advance Access Publication. eCAM 2009. v.6(2), pp 175-183.
3. Míguez, M. “Artes Marciales y Medicina Tradicional China.” Trabajo final de Tesis Master en Estudios Biológico-Naturistas esp. Fitoterapia Tradicional China. Universidad de León-Escuela Europea de MTC 2010










