¿Por qué cuesta entender el Tai Chi?

septiembre 22, 2011  
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La pregunta correctamente formulada sería: ¿por qué a los occidentales nos cuesta tanto comprender los principios filosóficos del Tai Chi, el Chi Kung y toda la cultura oriental?

Por más amplio que alguien se pueda sentir, no podrá negar jamás que por el solo hecho de haber nacido de este lado del mundo (el occidental), siente, piensa y actúa de una manera occidental.

El modo occidental de ver, sentir y pensar se ha caracterizado en términos generales desde hace milenios por ser racionalista, es decir de darle la prioridad absoluta a la razón.

Este racionalismo resurgió y cobró un impulso inusitado desde principios del siglo XVIII durante la “Ilustración” y que terminó generando el paradigma aún reinante cuyo máximo exponente es el “método científico” que con sus luces y sus sombras ha creado nuestro mundo moderno.

Como bien señaló Jung “la ciencia no es, en verdad un instrumento perfecto, sino un instrumento inestimable y superior, que sólo produce el mal cuando pretende ser un fin en sí mismo. La ciencia debe servir, y yerra cuando usurpa un trono.

En mi opinión la ciencia occidental le ha usurpado el trono al conocimiento desconociendo deliberadamente que no solo debe servir a este, sino que existen otras formas de conocimiento a los que no se puede acceder exclusivamente a través del método científico como el intuitivo por ejemplo y por eso afirma categóricamente que todo lo que no puede ser demostrado científicamente no existe.

“La ciencia es la herramienta del espíritu occidental, y puede abrirse con ella más puertas que con las manos desnudas. Forma parte de nuestra comprensión, y oscurece la penetración sólo cuando toma la concepción que ella permite por el total de la concepción” señala con justicia Carl G. Jung. 

Esta forma implacable de observar el mundo es uno de los mayores obstáculos para la comprensión y vivencia de la “otra cara de la luna”, porque como bien observó Jung hace décadas; “es sin embargo, justamente el Este el que nos enseña una concepción distinta, más amplia, más profunda y más elevada, o sea la concepción mediante el vivir“, algo que contrasta radicalmente con nuestra concepción mediante el pensar.

Este paradigma en el que aún nos estamos moviendo pone entre la espada y la pared tanto a estudiantes como instructores.

Los primeros sufren horrores las dificultades de un aprendizaje que no se sustenta en los postulados durante tantos años aprendidos, les cuesta mucho dejar de pensar y comenzar a sentir, los segundos cuando han podido comprender y aprehender vivencialmente el espiritu de las ancestrales disciplinas chinas, a veces hacen agua al intentar trasmitir algo sin tener en cuenta nuestra forma occidental de aprender pretendiendo utilizar los métodos orientales de trasmisión del conocimiento (como el silencio) desde un principio sin darle tiempo a los alumnos a ir asimilando paulatinamente el nuevo método de aprendizaje.

En nuestra experiencia la clave para superar estas dificultades está en tener en cuenta el mismo símbolo del Tai Chi, es decir teniendo en cuenta ambos aspectos que no son excluyentes sino complementarios y de esa forma la palabra se puede utilizar de una manera oriental y a la inversa se puede utilizar el silencio de una forma occidental.

Siempre decimos en nuestras clases que para nuestro gusto hablamos demasiado, pero a fuerza de tantas devoluciones de quienes participan en ellas, nos han demostrado que la palabra como guía de la práctica es algo muy útil, especialmente para los que recién comienzan ya que por nuestra manera occidental de ser y estar, necesitamos saber porque estamos haciendo lo que hacemos, para que sirve y el cómo hacerlo, en definitiva necesitamos de las explicaciones.

Pero a pesar que tantas explicaciones a priori son un verdadero obstáculo para la vivencia directa, para muchos son una preparación esencial para entregarse sin reparos al proceso de “vivenciar”, y así una práctica en el más profundo silencio que sería impensable para la mayoría de los que recién comienzan, al poco tiempo resulta algo natural y hasta deseable gracias al tiempo dedicado a las explicaciones.

Llevar al extremo el viejo dicho que dice que “cuando el alumno está listo el maestro aparece” no deja de ser una visión elitista y omnipotente del aprendizaje que presupone que solo aquellos que estén a la altura del maestro pueden aprender, cuando en realidad es mucho mejor que sea el maestro, profesor o en este caso el Instructor el que se ponga a la altura del alumno aprendiendo a utilizar a su favor las herramientas que este ya posee.

Cuando de trasmitir parte del trasfondo filosófico del Tai Chi se trata, el “Chi Kung de la palabra” -como nos gusta decir con William-, en nuestra experiencia da frutos excepcionales siempre.

Pero en realida nos gustaría saber que experiencia has tenido tu al respecto, ¿cómo es o fue tu proceso de aprendizaje de estas disciplinas en este sentido?

Desde ya gracias por tus aportes!

Ernesto

 

El Tai Chi y sus Símbolos.

septiembre 20, 2011  
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Hay quienes ven en el Tai Chi Chuan y el Chi Kung una mera disciplina física cuya excelencia se lograría a través de la práctica intensa y cada vez más perfecta de la técnica y si bien también se sabe del contenido sutil de la práctica, hay quienes no hacen tanto énfasis en el mismo hasta que el alumno no este bastante avanzado en los aspectos técnicos.

Sin embargo el Tai Chi Chuan al igual que todas las Artes Marciales Iniciáticas tiene dos aspectos en apariencia opuestos pero que en realidad son complementarios y que en mi opinión hay que fomentar su descubrimiento desde el primer encuentro con estas disciplinas, me refiero a que por un lado tenemos el aspecto externo o exotérico dado por la parte estrictamente física, pero por otro lado tenemos el aspecto interno o esotérico que se manifiesta mediante el adecuado trabajo respiratorio, mental y espiritual.

En mi opinión, este último aspecto es el más importante, en especial por lo dificil que resulta su transmisión para muchos Instructores que al no saber cómo lograr trasmitir su propia vivencia optan por el más absoluto silencio, hecho que para nuestra mentalidad occidental en nuestra experiencia es igual de contraproducente que hablar demasiado.

Este aspecto interno resulta por un lado de la actitud invisible que cada prácticante asume a la hora de entrenar, y en particular del adecuado uso de la palabra, Símbolos, Rituales y Mitos milenarios asociados a estas disciplinas por parte del Instructor que debería aprender a utilizarlos a modo de herramientas que ayuden a guiar a los aprendices.

Si bien es cierto que incluso en la misma China se ha “depurado” al Tai Chi y el Chi Kung -al igual que a toda la Medicina Tradicional China-, de todo aquello que no se comprende y que por ignorancia fue considerado como superfluo y “místico” o peor aún como superstición, no por ello ha dejado de existir ni de ejercer su influencia.

El aspecto Alquímico de la práctica de Tai Chi y Chi Kung es tanto o más importante que su parte técnica y por lo tanto en nuestra opinión, un aspecto que bajo ningún concepto hay que descuidar o dejar para más adelante sino que hay que tenerlo en cuenta desde la primera clase.

Las ricas imágenes e ideogramas que lo impregnan todo en la cultura China son Símbolos Ancestrales que reflejan no solo la mentalidad oriental sino que reflejan el Alma de la humanidad, imágenes que bajo otra forma, también lo impregnan todo en nuestra cultura occidental y de las que iremos dando cuenta de los paralelismos paulatinamente.

Los símbolos son otra forma de comunicación y que nos acompañan desde que existe el hombre sobre la tierra, pero en una era en la que el paradigma dominante sigue siendo el material-racionalista no sorprende se menosprecie la importancia de este aspecto tan fundamental para la comprensión y práctica verdadera de estas disciplinas ancestrales.

En palabras de Carl G. Jung “…una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto «inconsciente» más amplio que nunca está definido con precisión o completamente explicado…” pero que a los efectos prácticos ejerce una influencia decisiva en la salud mental y espiritual de cualquier persona.

Asi mismo señala que “los símbolos culturales son los que se han empleado para expresar “verdades eternas” y aún se emplean”, piensese en el símbolo central del Tai Chi Chuan llamado justamente Tai Chi, esa unidad dual y cuaternaria para la cual no bastarían 10 tomos para terminar de explicar lo que a través de él se expresa.

Pero “cómo el hombre moderno no comprende hasta qué punto su «racionalismo» (que destruyó su capacidad para responder a las ideas y símbolos numínicos) le ha puesto a merced del «inframundo» psíquico”, como señala Jung, erroneamente cree que para explicar el todo le basta con saber que existe el sol aunque ignore por completo la existencia de la luna y su influencia.

“Se ha librado de la «superstición» (o así lo cree), pero mientras tanto, perdió sus valores espirituales hasta un grado positivamente peligroso. Se desintegró su tradición espiritual y moral, y ahora está pagando el precio de esa rotura en desorientación y disociación extendidas por todo el mundo” continua diciendo Jung.

En este sentido el Tai Chi Chuan y el Chi Kung nos ofrecen una oportunidad única de restaurar esta desintegración poniendo orden allí donde reina el caos, siempre y cuando se tenga en cuenta precisamente el aspecto esotérico de dichas prácticas, de lo contrario solo estaremos ante una gimnasia más, saludable desde el punto de vista físico, pero absolutamente inutil donde más impacto puede tener que es en el Alma individual y colectiva.

Por esta razón, en los próximos artículos intentaremos poner en palabras nuestra experiencia en relación a esta dificil tarea de comunicar lo incomunicable.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez

Efectos cardiovasculares de prácticar Taiji y Qigong

septiembre 19, 2011  
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En primer lugar recordemos que la función de bomba del corazón está íntimamente ligada a la función de intercambio gaseoso de los pulmones y que anatómicamente toda la circulación pulmonar una vez oxigenada, va a parar directamente al corazón; luego  el corazón se encargará de distribuirla por el resto del organismo gracias al sistema arterial que de él se origina.

También recordemos que todas las funciones automáticas que realiza del cuerpo, como el respirar, bombear sangre, digerir los alimentos, etc., están finamente controladas por lo que se ha dado en llamar el “sistema nervioso simpático”  y el “parasimpático”.

Si relacionamos la terminología de la medicina occidental con la oriental tenemos que decir que el sistema simpático se corresponde con una función estrictamente “yang” y el parasimpático es su contraparte “yin”. Como siempre, ambas hacen al todo y son opuestas y complementarias.

Simpático:

La extensa red de fibras nerviosas del sistema simpático (yang) son las que se encargan de “acelerarlo” todo. Es el principal sistema que entra en juego cuando necesitamos correr o el pánico se apodera de nosotros.

Entre otras cosas aumenta las pulsaciones del corazón y la frecuencia respiratoria, con el objeto de llevar la mayor cantidad de sangre oxigenada posible hacía las partes del cuerpo que más se necesitan en un momento de intenso estrés como por ejemplo los músculos locomotores, y al mismo tiempo priva  de sangre todo lo que puede a órganos y sistemas que en ese momento no son esenciales, como el estómago, intestinos y riñones.

Cumple una función muy importante y cuya máxima manifestación se ve en esos momentos en que una respuesta de alarma y huida es indispensable para conservar la vida. El problema surge cuando ese sistema permanece activo la mayor parte del tiempo y en un punto cercano a su límite superior.

Un ejemplo claro es lo que pasa con la presión arterial, es normal que la misma suba si estamos haciendo algún ejercicio de moderada intensidad, no es normal que se mantenga elevada si estamos en reposo sin ninguna actividad física que lo justifique. Es como si a un auto constantemente lo manejáramos a 300 km/h, aún si tenemos la suerte de no reventarnos contra un árbol, la vida del motor se acorta considerablemente.

Parasimpático:

Por el contrario, el sistema nervioso parasimpático es el responsable de una buena digestión o de bajar los latidos del corazón cuando estamos en situación de reposo, y es este sistema el que activamos principalmente al practicar Tai Chi y/o Chi Kung.

Sí!, cada vez que decidimos conscientemente alinearnos con la calma, también nos estamos alineando con el sistema parasimpático (yin) que básicamente tiende a serenarlo todo.

La Respiración Lo Es Todo.

Algo que me enseñaron en facultad es que no podía poner sobre aviso al paciente al que le quisiera contar la frecuencia respiratoria porque lo único que lograría sería falsear el conteo. Esto es así porque al tomar consciencia de nuestra propia respiración automáticamente disparamos estos mecanismos que tienden a acelerarla o a enlentecerla.

Al practicar Tai Chi el efecto beneficioso a nivel físico surge del enlentecimiento y profundización de la propia respiración que por la interrelación anatómica señalada más arriba repercute en el todo.

Al buscar conscientemente una respiración serena, lenta y cada vez más profunda,  el corazón responde a esa intención alineándose y actuando como si el estrés hubiera desaparecido, por eso los latidos del corazón comienzan a descender hasta su valor basal, o incluso menos y el organismo entero se prepara para un descanso reparador.

La frecuencia respiratoria puede llegar a ser tan lenta como 2 respiraciones por minuto sin ningún esfuerzo o efectos adverso alguno.

Pero incluso cuando no se busque conscientemente este tipo de respiración, la cadencia natural de estos ejercicios logran llevar al cuerpo amablemente en esa dirección, por lo que aún cuando la persona no logre desprenderse inmediatamente del “acelere” que traía antes de la clase, durante la misma, se va entrando paulatinamente en esa calma de la que todos los practicantes de Taiji y Qigong hablan constantemente. Es sólo cuestión de tiempo.

Beneficios:

Los efectos benéficos de esto parecen obvios, pero igual los señalaré, entre otras cosas:

  • Mejora el intercambio de gases a nivel pulmonar con la consiguiente mejora en la oxigenación de órganos y tejidos.
  • Aumenta la capacidad pulmonar.
  • Disminuye el broncoespasmo.
  • Baja la frecuencia cardíaca por lo que el trabajo de la bomba también es menor.
  • Desciende la presión arterial como consecuencia de la desaceleración mental y del corazón.
  • Se logra manejar mejor el estrés.

Obviamente que a mayor práctica mayores beneficios, no depende de nada mágico, depende nada más que de la perseverencia en la práctica.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez

Silencio Interior y Tai Chi

agosto 14, 2011  
Publicado en Artículos Destacados

Creo que la mayoría de los Instructores coincidirán conmigo cuando digo que muchas de las personas que se acercan por primera vez a practicar Tai Chi o Chi Kung lo hacen con mucho ruido a cuestas, ruido interno y externo, así lo expresa Eckhart Tolle.

El equivalente del ruido externo es el ruido interno. El equivalente del silencio externo es la quietud interna.

Cuando quieras que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de tí, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio.

Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas.

Eckhart Tolle

El ruido interno muchas veces se hace evidente externamente en forma de verborragia y así vemos a esas personas que son incapaces de dejar de hablar o estarse quietas ni un segundo, personas que huyen desesperadamente del encuentro a solas consigo mismas, pero en la mayoría, bajo una apariencia de normalidad el ruido interno se manifiesta externamente en forma de dolores musculares y artículares, en el vagar de la mirada constantemente, en forma de gastritis, en fumar cada vez más, en cambios de humor o depresión, en definitiva, en mucho estrés.

En lo que hace a la práctica específica de Tai Chi o Chi Kung, si bien a casi nadie le cuesta guardar “silencio exterior”, es decir cerrar la boca y no articular palabra durante la práctica, no se puede decir que ocurra lo mismo al interior de cada uno.

En el párrafo de Eckart Tolle escogido para hoy, se encierra una de las mejores formas de conectarse con ese Silencio Interior tan necesario para comenzar realmente a practicar Tai Chi.

Podrás conocer a la perfección los movimientos de una o muchas formas de Tai Chi o Chi Kung, pero si mientras las practicas no has sido capaz de conectar con el Silencio Interior, es porque aún no has comenzado la práctica de verdad.

Muchas personas, incluidos algunos Instructores, exigen para su práctica el más absoluto silencio porque si este no está, algunos se distraen fácilmente, sin embargo paradógicamente el ruido también puede servir de herramienta para acercarse al silencio.

Aquellos que han comprendido que el verdadero propósito de practicar Tai Chi o Chi Kung no es solo moverse externamente sino practicar y moverse hacia la serenidad interna les es totalmente indiferente si el lugar de práctica se encuentra en el medio del campo en el más absoluto silencio o en el medio de la ciudad y todo su bullicio. Habrá diferencias por supuesto, pero es irrelevante, porque siempre logran conectar con el Silencio que se cuela entre ruido y ruido. El Silencio está presente siempre, es justamente la existencia del silencio lo que posibilita que haya sonidos o ruidos, es de aquel que surgen estos y no al revés por lo tanto el silencio siempre está, solo hay que prestarle atención como señala Eckhart Tolle.

Entonces mientras practicamos Tai Chi o Chi Kung además de pulir nuestra destreza física, en mi opinión es mucho más importante pulir nuestra capacidad para conectar con el Silencio Exterior e Interior, única forma a su vez de conectar con la Paz Interior, paz que estaremos seguros de haberla encontrado cuando también se refleje externamente y los demás la noten.

Autor: Ernesto Velázquez

Estrategias para la Vida – Reconocer lo que Es

agosto 10, 2011  
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Tomado del libro El Silencio Habla

Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».

Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.

Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser. La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.

El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.

Eckhart Tolle

Hoy decidí tomar este texto para reflexionar porque a pesar de la claridad del concepto, para los occidentales reconocer lo que Es debe ser una de las cosas más difíciles de hacer en esta vida, principalmente porque el pensamiento compulsivo se las ingenia para cancelar cualquier atisbo de verdad en este planteo.

El pensamiento compulsivo también simplemente Es, y como tal, tiende a perpetuarse a si mismo, le encanta ese círculo vicioso de “seguir pensando en lo que estoy pensando” cuando de lo que se trata es de guardar silencio, externo y sobre todo interno.

Cuando a un “pensador compulsivo empedernido” se le ofrece la posibilidad de mitigar esta costumbre a través de la práctica de disciplinas como el Tai Chi o el Chi Kung, inmediatamente ponen el grito en el cielo con frases como “no tengo tiempo”, “demasiado lento para mi gusto”, “es imposible dejar de pensar”, etc., etc. y de esa forma evita todo intento de encontrar la Paz Mental que tanto anhela y sigue su carrera compulsiva hasta que alguna circunstancia externa (simple reflejo de lo interno), lo para en seco y lo obliga a mirarse a si mismo, lo externo suele ser una enfermedad grave, un accidente, algo de tal magnitud que se hace imposible ignorar.

Resulta curioso como tarde o temprano siempre terminamos por reconocer lo que Es, pero no por decisión propia sino por la fuerza del drama que se nos presenta y del dolor que nosotros mismos nos hemos provocado por no reaccionar a tiempo. El dolor profundo, tal vez sea la forma de reconocer lo que Es preferida por la mayoría de los seres humanos, en esas circunstancias extremas, la fuerza de lo que Es, es de tal magnitud que es imposible seguir mirando para el costado. Esa forma de aprender todos la hemos conocido o la conoceremos, pero también sabemos que hay otras formas de aprender mucho menos dolorosas e igual de efectivas, intentemos conocerlas.

Para reconocer lo que Es, al menos en mi experiencia el primer paso es estar presente, ¿y cómo estoy presente?, de la misma forma que todos hemos contemplado un hermoso amanecer o atardecer, de la misma forma que hemos contemplado por primera vez a nuestros hijos, y sobre todo de la misma forma en que supimos vivir cuando eramos niños, asombrándonos de todo lo nuevo que nos sucede por trivial que parezca, simplemente contemplando, entregándonos a experimentar este instante con toda su intensidad, con todos los sentidos puestos en lo que estoy haciendo, viendo o diciendo justo ahora.

En un día soleado llegué a un domicilio y saludé con un “buenas tardes”, la contestación literal fue “hoy sí se puede decir buenas tardes no como ayer” con lo que automáticamente deduzco que para esa persona solo son “buenas tardes” los días soleados y calurosos por lo que seguramente vive buena parte del año en “malas tardes”.

Es justamente esta tendencia compulsiva a clasificar todo en bueno o malo, y condicionarme a sentirme bien o mal en función de mi arbitraria clasificación, lo que nos aleja más rápidamente de lo que Es, una tarde lluviosa o fria, simplemente Es y se ríe de lo que nosotros creemos que es bueno o malo.

Pongo el ejemplo del clima porque es un tema recurrente que condiciona la vida de muchas personas, ¿cuántas personas conocemos que no salen ni a la esquina sin escuchar el pronóstico meteorológico? y ya no hablo de condiciones extremas que nadie en su sano juicio gustaría vivir o de aquellos cuya actividad diaría sí está condicionada por el clima, hablo de lo cotidiano, de lo ciclíco natural y corriente como que hoy pueda ser un día soleado o uno nublado. Sí una situación banal como esta nos afecta tanto, ¿cuánto más situaciones más complejas?, ¿cuánto mal humor gratuito podríamos evitarnos si aceptaramos las cosas tal cual son, no?

Lo mismo sucede a nivel laboral en aquellas personas que apenas comienzan la jornada están contando cuantas horas faltan para terminar, pero que curiosamente cuando están en sus casas siguen pensando, hablando y quejándose de todo lo que les pasa en el trabajo como si no pudieran o supieran hablar de otra cosa. Son personas cuyas mentes jamás está junto a su cuerpo. El cuerpo físico SIEMPRE vive en el presente, es inevitable, y JAMAS podrá vivir en el pasado o en el futuro, de allí que cuando alguien se descuida tanto como para tener un accidente, antes de darse cuenta que le pasó, el que sufrirá las consecuencias directas siempre será el físico, si tiene suerte sobrevivirá y podrá reflexionar sobre lo sucedido, en el peor de los casos, por descuidar el único instante en el que sucede todo, el Ahora, perderá lo más preciado, su propia Vida.

Pero por esta misma “incapacidad” del cuerpo de vivir en otro lugar que no sea el Aquí y Ahora, el cuerpo es una de las mejores herramientas a través de la cual podemos tener un acceso directo a lo que Es.

El Tai Chi y el Chi Kung como formas de meditación en movimiento, son una forma muy práctica de practicar la aceptación de lo que Es, y que a los occidentales les viene muy bien ya que en general tienen un gran rechazo al “quedarse quietos”, sin embargo, quien se tome el tiempo para explorarse a si mismo a través de estas herramientas vivenciales, tarde o temprano encontrará un espacio de quietud interna y externa que irremediablemente hará que comtemple lo que Es, sin juzgar, cuando esto sucede, la frase de Eckhart Tolle adquiere toda su fuerza y se hace evidente sin mayores esfuerzos. Solo es cuestión de tiempo y dedicación.

Autor: Ernesto Velázquez

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