Caminar por el Tao

agosto 26, 2009  
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Caminar por el “Tao”, requiere de ciertas disciplinas y conductas que siempre deben de salir y nacer de nosotros mismos, para que todos los pasos que demos sean los justos y se hagan con determinación y a plena conciencia pero sin abandonar nunca nuestra propia esencia.

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En esa mezcla está el secreto, de poder vivir plenos y libres de ataduras, aplicándonos a una conducta recta y férrea, pero al mismo tiempo misturada con esa impronta personal que cada uno tiene y lleva consigo, y que siempre debe cultivarse a pleno y nacer desde el interior.

Así es que en las antiguas enseñanzas de los maestros que nos han servido de ejemplo en nuestra vida y en el desarrollo de éstas disciplinas, encontraremos como un guerrero “mapu”, montado en su caballo y manejando su arco a diestra y siniestra, procura enderezar sus flechas para dar en el objetivo, pero a la vez intenta enderezar su alma sabiamente para realizar todo en plena armonía.

10_river_rocksUsando para ambas cosas su formación y recta conducta, pero no olvidándose, que también hay otros momentos en los que la vida requiere de otros pasajes donde lo blando vence a lo duro (cuestión esta que por lo general siempre es así, y como ejemplo nos basta con la gota de agua que surge desde una vertiente natural en la montaña y que con el tiempo es capaz de perforar la roca que encuentra abajo), dejándonos entonces entrever que es bueno fabricar ondas, olas y curvas en nuestro mar interior que vistan de movimiento y alegría nuestra existencia y que se transmitan hacia el exterior por nuestras ventanas naturales.

De esta forma estamos alimentando y vistiendo al pájaro del alma que habita en nuestro interior con diferentes atuendos, que sin ninguna duda hacen honor al Yin y al Yang, esos opuestos complementarios, que son la chispa de la vida y que entre ambos forman todo lo demás.

El alma humana es difícil de sostener, mantener y de ciertas formas apresar, tiende a ser liviana, veloz e incontrolable, por eso se hace necesario manejarla con mucho criterio y de la forma más adecuada para que nos permita alcanzar todos nuestros objetivos más deseados, ya sean estos los de la quietud y la serenidad, o por el contrario los del pleno movimiento y cambio, dados siempre con toda la conciencia y destinados al mejor de nuestros climas emocionales.

Esparciendo vidaPor eso creo firmemente que todo lo que hagamos, debe nacer de esa conducta, de la disciplina y del eterno aprendizaje, de lo vigoroso de nuestras actitudes, pero también de la soltura que le demos a las amarras del alma, y a las riendas del cuerpo y la mente, para poder encontrar allí la justa medida de nuestra autorrealización y la más grande de las felicidades, dejando que todos nuestros actos, – y mas ahora que se acerca las estación de los vientos – sean como semillas que viajan por el aire hacia todas las direcciones, llevando su acción germinal y su perfume para que tal vez otros lo puedan usar y aprovechar, incluso si esas semillas viajan con viento en contra, aún así tienen que llegar y ser más fuertes para lograrlo y esparcir con toda su pureza y vigor la mayor de las fragancias.

Por todo esto y tantas otras cosas que se podrían seguir escribiendo pienso firmemente que el único camino que hay para lograr todos nuestros sueños es el del AMOR.

AI JING TAO

William de la Pedrueza

El día que seamos como un campo de girasoles.

agosto 15, 2009  
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Desde los comienzos, la naturaleza nos ha mostrado como se puede vivir y existir en armonía, y sin embargo nos hemos empecinado en romperla y no cuidarla.

Pero creo que está llegando el momento del gran cambio, pues ya damos señas de estar algo cansados de siempre lo mismo.

Y como parte de la propia existencia que somos, nos estamos dando cuenta de que la cosa va por otros caminos, que no son los que las noticias muchas veces nos muestran, sino que por el contrario todos estamos necesitados de compartir, dar y recibir, al igual que el resto de los seres que componen nuestro mundo, esos signos de paz, serenidad y armonía, que se hacen tan necesarios para poder seguir adelante por nuestros senderos sintiéndonos más libres y perteneciendo a un nuevo sistema que nos haga seres más íntegros y fraternos.

De a poco, pero con pasos muy firmes y seguros, esta NUEVA ERA se está gestando y nosotros estamos siendo parte y testigos de los cambios, que sin ninguna duda están aflorando en todos los rincones de la Tierra, hermanando de una forma sin igual, a TODOS, sin distingo de razas, pensamientos, religiones o diferentes formas de ver la vida.

Todo confluye hacia el mismo lado, y este lado es el ESPÍRITU y el CORAZÓN que anida dentro de cada SER HUMANO que hoy forma parte de esta plantilla de más de seis mil millones de personas en todo el planeta.

Estos cambios se vienen dando en muchas áreas y de muy variadas formas, y estamos seguros que una de ellas, sin ninguna duda es el Tai chi, disciplina ya de corte milenario, que nació de justamente observar la naturaleza, los seres que la componen, y como se manejan en armonía, aunque muchas veces parezcan muy opuestos y sin embargo son tan complementarios, y tan es así que cuando todas las fuerzas se unen y alinean, las cosas comienzan a ir todas en la misma dirección, como las flores del Girasol, que siempre y aunque sean cientos de miles, y todas en un mismo campo, se ponen de acuerdo y utilizan la misma energía.

Sigamos trabajando entonces para algún día poder ser como UN CAMPO DE GIRASOLES

William de la Pedrueza

Desestresate!, Practicá Tai Chi en el Parque Rodó!

mayo 9, 2009  
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Retomamos nuestra práctica semanal a cielo abierto.

Todos los sábados a las 10 de la mañana en el Parque Rodó.

(Por ahora los días de lluvia copiosa se suspende.)

Sigamos creciendo, invitá a alguien que creas lo esté necesitando, Entre todos ya hemos construido un Espacio de Paz y Armonía para relajarnos y desestresarnos regularmente.

Durante una hora a la semana nos conectamos con nuestra propia Esencia y la de los demás y  así con el corazón cargado de emociones y energía volvemos renovados a nuestras actividades diarias.

Date una vuelta vos también los sábados a las 10 de la mañana a experimentar la Serenidad.

El Secreto del Tai Chi está en la Actitud Interna.

noviembre 11, 2008  
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Jamás nos cansaremos de insistir en que la única forma de lograr comenzar a des-cubrir lo que la práctica del Tai Chi y el Chi Kung tienen para decirnos depende pura y exclusivamente de la Actitud con la que uno se acerque a la misma.

En nuestra opinión, no importa tanto la perfección de los movimientos en si mismos como la Actitud con que se hagan y por eso hemos querido traer las palabras de un Gran Maestro como lo es AON de Centro del Tao por no haber encontrado mejor descripción y guía para la práctica que esta.

No quiero decir con esto que haya que descuidar la postura y los detalles de los movimientos, pero no pocas veces la insistencia en el trabajo externo, relega a tal punto el trabajo interno que para cuando se ha logrado pulir al máximo la técnica, nos encontramos que dicha “perfección” de movimientos no tiene “peso” interior.

En el libro “Tai Chi – Chi Kung, Sus Virtudes de Oro”, hay todo un capítulo dedicado a dar pautas concretas de como desarrollar lo que a nuestro entender es lo primero a practicar y ejercitar permanentemente: la Actitud Interna.

Para nosotros “la actitud interior viene delante y los movimientos detrás” y así es como intentamos trabajar siempre.

Con la intención de despertar la curiosidad de aquellos que aún no hayan descargado el libro entero de Centro del Tao para leerlo, releerlo, especialmente ponerlo en práctica y utilizarlo como Guía Esencial durante el aprendizaje y práctica del Tai Chi y el Chi kung, transcribimos el capítulo mencionado:

Actitud Interna

Tomado del libro “Tai Chi – Chi Kung, Sus Virtudes de Oro” de AON de Centro del Tao.

Ante todo, al comenzar la práctica, debe abandonarse toda preocupación e inquietud, centralizando los pensamientos en la acción presente. Los pensamientos deben fluir a la par de la respiración tranquila y los movimientos lentos. La suavidad y la redondez comienzan en los sentimientos mismos del practicante.

Despertar y desarrollar la conciencia nos lleva al presente. No más allá de él.

La conciencia o estado de alerta es el camino más directo a la centralización de los pensamientos, a la relajación y la serenidad interior.

Hay que evitar estar ajeno a la práctica. Los efectos y resultados no son satisfactorios cuando el entrenamiento se lleva a cabo sólo con el cuerpo, mientras la mente se encuentra distraída en otra situación, en un espacio y un tiempo diferentes de aquellos en los que se encuentra el cuerpo. Por lo tanto, para consumar el espíritu artístico, será indispensable traer una y otra vez los pensamientos a la acción presente. Como dije, cada vez que la mente se dispersa, hay que centralizarla nuevamente mediante la conciencia y el estado de alerta.

El modo de llevarlo a cabo es de la siguiente manera: concientizando primero el cuerpo, sintiendo cada parte hasta lograr una sensación de Unidad.

Luego, concientizando la respiración, volviéndola más relajada, más suave, más profunda. Como una brisa. Sin forzar, sin exigir, casi imperceptible, pero suficiente para la conciencia.

Finalmente, visualizas en los labios una sonrisa, hasta que la sensación de la sonrisa haya descendido hasta el bajo vientre.

No puede decirse que la actitud interna preliminar a la práctica ha sido lograda, en tanto no se sienta el bajo vientre “sonriente”.

Existe, tanto en el Tai Chi como en el Chi Kung, un sinnúmero de posturas y movimientos que son permanentemente cuidados, pero siempre como actitudes externas. Sin embargo, lo que lleva al florecimiento del arte es el sumo cuidado de la actitud interna.

Primero piensas lo que haces, luego observas sin juicio alguno y, por último, sientes.

Este es el orden:

Piensas – Observas – Sientes

Sin conciencia, no hay modo de que todas tus partes sean una. Eres una Unidad armónica, eres un todo completo, integrado, pleno, a partir del pensamiento, de la observación y del sentimiento verticalizado en el presente.

La actitud interna es el fundamento, la raíz misma de este Arte-ciencia o Camino, por lo que antes de la práctica debe prestársele suma consideración.

La verticalización del pensamiento significa: pensar en la redondez y en la armonía, la verticalización de la observación significa: observar la tranquilidad y la relajación; la verticalización del sentimiento significa: sentir la serenidad y la paz.

Este es el modo de profundizar la experiencia. Durante la práctica piensa en la redondez y en la armonía, llévalas a cabo; una y otra vez recuerda estos valores, conviértelos en tus virtudes.

La relajación inalterable y la tranquilidad debes observarlas a lo largo de la práctica, como también debes sentir la serenidad y la paz durante ella. Tal vez, comenzando por la misma palabra “Relajación” (Sun, en chino) y repitiéndola varias veces en tu interior; también puedes lograrla empleando ciertas visualizaciones o acompañando los ejercicios con música suave.

Recuerda la actitud interior…

La actitud es la semilla, y cuidándola germinará.

Tú eres la tierra fértil y tu actitud es la semilla; tú eres una tierra absolutamente fértil, totalmente apta para el amanecer de la conciencia. Sólo debes estar alerta respecto de tu actitud interna, puesto que es la semilla. Y la flor es aquello que manifiestas…

El Tai Chi es una hermosa flor; su perfume son la suavidad y la lentitud; los tonos la redondez. Y el Chi Kung es un frondoso jardín colmado de innumerables colores, representados por cada una de las sensaciones movilizadas durante la práctica.

Tai Chi y El Poder de la Presencia

julio 27, 2008  
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“Hay una Inteligencia común a todos los individuos humanos. Cada hombre es una entrada a la misma y a todo lo de la misma. El que es admitido una vez al derecho de razón, se convierte en dueño de toda la propiedad. Lo que pensó Platón lo puede pensar él; puede sentir lo que un santo ha sentido; puede entender lo que ha sucedido en cualquier época a cualquier hombre. El que tiene acceso a este Espíritu Universal, es un partícipe de todo lo que se ha hecho o puede hacerse, pues éste es el único y soberano agente.”

Ralph Waldo Emerson

Una de las cosas que más sorprende a quienes comenzamos a practicar Tai Chi, es el descubrimiento dentro de nosotros de un poder sin igual: el Poder de Serenarse.

Descubrir la Paz Interior derivada de una práctica profunda en todos los planos del Ser como a la que invita el Tai Chi, es comparable al estado de profunda contemplación y admiración al que nos vemos “arrastrados” cuando nos damos la oportunidad de mirar sin prejuicios a un recién nacido, el amanecer o al atardecer junto al mar por ejemplo.

A otros por el contrario lo que nos sorprende, es la dificultad o la incapacidad para vivenciar tan sólo una mínima parte de aquello a lo que otros llaman Paz.

El común denominador de esta dificultad a la que nos vemos enfrentados los seres humanos, siempre es la misma, nuestra innata tendencia a la inercia que hace que nos quedemos satisfechos al decir “yo soy así” o “no puedo”.

Este satisfecho “yo soy así” y el afirmar una y otra vez el “no puedo” -no puedo dejar de pensar, no puedo quedarme quieto, no puedo conseguir trabajo, no puedo terminar mis estudios, no puedo conseguir pareja y el sin fin de “no puedos”-, en el fondo lo único que buscan es justificar la actitud infantil que dice: “yo no soy responsable de nada de lo que me pasa”, “soy una víctima”, “la culpa es de …… -llene con lo que corresponda-”.

Aún cuando es cierto que muchos de los problemas que podamos estar arrastrando, en efecto no hemos sido nosotros los directos responsables, eso no quiere decir que ahora como adulto que se supone que somos -y si tenemos el coraje de chequear si nos comportamos como tales-, no podamos hacernos responsables del proceso que nos llevará a la superación del mismo.

Hacerme responsable de este proceso supone el dejar de identificarme con el problema, y precisamente la dificultad estriba en que una vez asumida la responsabilidad por el proceso de cambio, comenzamos a perder la “infantil inocencia” con la que durante tantos años hemos justificado todo lo que hemos pensado, dicho y hecho hasta el presente.

Es por eso que consciente o inconscientemente muchas personas prefieren seguir sufriendo, les resulta mucho más fácil, les es conocido y por eso mismo es mucho más cómodo seguir aferrados al problema de fondo que hacer el más mínimo esfuerzo por cambiar algo.

Esta es la poderosa razón que hace que a muchas personas les resulte muy difícil comenzar o perseverar en la práctica, o que abandonen cuando estaban comenzando a “comprender” en que consiste este Arte Milenario.

Cuando Serenarse Da Miedo

El miedo al cambio también es una constante entre los seres humanos y cuando alcanzar la serenidad supone un cambio profundo en comparación a todo lo que hacemos habitualmente también provoca miedo.

Esta es una de las razones por las que muchas personas que pretenden practicar Tai Chi no se dan el tiempo necesario para encontrar el Camino hacia esa Serenidad que es esencial para vivenciar todo lo que la práctica del Tai Chi tiene para decirles.

Serenarse y estar Presentes es lo mismo, no es posible alcanzar lo uno sin lo otro.

Para estar Presentes lo único que tenemos que hacer es adoptar la actitud adecuada y -tal vez por primera vez en nuestra vida-, comenzar a utilizar con verdadera responsabilidad la herramienta más importante con la que contamos los seres humanos: nuestra mente.

Creemos que utilizamos la mente todo el tiempo, pero en realidad como enseña Eckart Tolle, es ella la que nos utiliza a nosotros. Está tan hipertrofiada que se ha apoderado de nosotros y ahora que pretendemos usarla para algo útil para nuestra salud nos encontramos que nos resulta muy dificil y hasta nos convencemos que no podemos.

Usar nuestra mente creativamente cuando practicamos Tai Chi supone en un principio PURA Y EXCLUSIVAMENTE OBSERVAR NUESTRA RESPIRACIÓN, ES ESTAR ATENTO A ELLA.

“Observar” la respiración significa “sentirla”, lo podemos lograr fácilmente cerrando los ojos y “ver” como entra y sale el aire por nuestra nariz. Cuando durante la práctica del Tai Chi nos conectamos a la respiración de esta forma algo sorprendente comienza a suceder, algo que no se puede trasmitir, pero es una vivencia que está al alcance de cualquiera que se tome el trabajo de buscar ser cada vez más Consciente.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

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