A la memoria de un Gran Maestro: “Confucio”
octubre 21, 2008
Publicado en Artículos
Estatua de Confucio en el Parque Rodó de Montevideo.
LA GRAN ARMONIA
Confucio (551 – 479 A.C)
Cuando prevalece el Gran Principio,
el mundo es una comunidad donde
los funcionarios son elegidos conforme a su
sabiduría y su capacidad.
Donde impera la confianza y
se promueve la cordialidad en las
relaciones humanas.
En consecuencia, los hombres no solo
consideran como padres a sus propios padres,
ni como hijos tan solo a sus propios hijos,
los ancianos recibirán atención hasta
el fin de sus días.
Los jóvenes podrán ser útiles a la sociedad.
Los niños serán criados con solicitud,
los viudos, las viudas y los huérfanos,
así como los enfermos y los inválidos
estarán bajo una protección conveniente.
Todo hombre tendra su empleo y
toda su mujer su hogar,
no se aceptará la idea de que la
riqueza permanezca inactiva,
ni se usarán las energías para
provecho personal.
En tal comunidad,
no prosperarán los planes egoístas,
no se producirán robos ni crímenes;
y la gente no tendrá necesidad de
acerrojar sus puertas.
Esto es lo que se entiende por la
Gran Armonía.
Traducción del texto caligráfico del Dr. Sun Yat-Sen
Conscientes de que cada vez que practicamos Tai Chi en el Parque Rodó o en cualquier otro lado, también estamos practicando el Gran Principio, vaya este sentido homenaje a uno de los Maestros más caros de la humanidad.
Bueno sería que cada uno de los que tenemos oportunidad de pasar por allí, nos tomáramos unos minutos para dejarnos invadir por el pensamiento vivo del Maestro y su imponente Presencia, y así reflexionar acerca de lo mucho o poco que estamos haciendo nosotros mismos en nuestro diario vivir para ayudar -aunque más no sea en nuestro pequeño mundo, la familia-, a alcanzar La Gran Armonía que enseña el Maestro.











