Realidad agroecológica uruguaya. Lo que el MGAP jamás te contará!
junio 5, 2010
Publicado en Artículos
Inspirado en una filosofía de vida que busca lo natural, el Tai Chi procuró, procura y procurará mantener un respeto genuino por todo lo que sea natural. Cuando nos alejamos de ese respeto por lo natural, sabemos con certeza que tarde o temprano viviremos en carne propia el desequilibrio.
Por eso en esta ocasión compartimos este informe exclusivo que nos llegó y que elaboró un grupo de profesionales uruguayos que desde hace tiempo trabaja intentando hacernos tomar conciencia sobre los riesgos de seguir permitiendo el uso de agrotóxicos a gran escala como está sucediendo actualmente en el Uruguay y el mundo.
Ernesto
Agroecología, Soberanía Alimentaria y Territorial (l).
Muchas preguntas y pocas respuestas.
La globalización capitalista amenaza con poner fin a la agricultura familiar, vital para el cuidado del territorio y la alimentación de las comunidades. Ya aniquiló el comercio de proximidad, dañando gravemente las economías locales, deslocalizó la producción de alimentos y promovió una agricultura y una ganadería industriales, intensivas, con base en el uso de agrotóxicos, semillas transgénicas, fertilizantes químicos y productos veterinarios. Este es el modelo de agricultura y de alimentación global actual; las personas y el medio ambiente hemos quedado en un segundo plano.
Nuestro planeta se encuentra inmerso en una profunda transformación, siendo el signo más evidente el Cambio Climático Global. Este proceso se da a partir de la Revolución Industrial que se intensifica en la segunda mitad del siglo XX, unido al modelo de producción expoliador de los bienes comunes naturales, asociado al modelo de consumo insostenible y depredador. Su único objetivo fue y será incrementar las ganancias de las corporaciones y sus socios en todo el mundo.
Estas políticas neoliberales han tenido una dimensión global y generalizaron un modelo de agricultura y de alimentación, tanto en el Sur como en el Norte, al servicio de los intereses del capital. La función primordial de los alimentos -nutrir a las personas- quedó supeditado a los objetivos económicos de unas pocas empresas multinacionales que monopolizan la cadena de producción de los alimentos, desde las semillas hasta la gran superficie, y han sido ellas las más beneficiadas con la situación de crisis.
Agronegocios: impactos de su hegemonía
El modelo de desarrollo agrícola con base en grandes extensiones de monocultivos agrícolas y forestales intensificó la concentración y extranjerización de la tierra, con la consecuente desaparición de los pequeños productores, cercándolos y reduciéndolos a una mínima existencia.
Es un modelo de agricultura sin agricultores, con base en el gran capital transnacional, en la maquinización aún más intensiva que durante la Revolución Verde, el uso masivo de agrotóxicos, de fertilizantes, un modelo que desplaza y contamina al productor y lo deja sin otra alternativa que abandonar su campo.
El desarrollo técnico-científico, disociado de la conciencia ecológica, facilitó el saqueo de los recursos naturales en una escala sin precedentes
El desarrollo técnico-científico, disociado de la conciencia ecológica, facilitó el saqueo de los recursos naturales en una escala sin precedentes.
El uso masivo de los agrotóxicos ocurre en todo el país, y esto se debe a los grandes monocultivos tanto forestales como agrícolas (transgénicos y convencionales). Sin embargo, pareciera que esta práctica se ha aceptado como modelo de país, sin hacer una evaluación de los impactos económicos, sociales y ambientales que está significando para el conjunto de la población.
Este flujo alimentario se basa en un modelo rural y productivo de alimentos englobado bajo el rótulo de “monocultivos de exportación”, y es el principal responsable de flagelos como la deforestación, la contaminación de ecosistemas, la destrucción de biodiversidad, pobreza, subnutrición, migración campo-ciudad, destrucción de la agricultura familiar.
Los monocultivos de exportación son selectivos tanto en relación con quién produce esos alimentos, como con quién se queda con el beneficio monetario. Por ejemplo, el crecimiento de la soja ha sido exponencial, pasando de 8 mil hectáreas en 1998 a 700 mil hectáreas en la actualidad, y a medida que el área cultivada aumenta se incrementan en igual medida los impactos ambientales y sociales que el cultivo provoca.
Cabe destacar que según un trabajo de los docentes del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Agronomía, Pedro Arbeletche y Carolina Carballo, en los últimos años el 47 por ciento de los productores familiares agrícola-lecheros abandonó la agricultura debido al avance sojero. Durante 2007, 150.000 hectáreas dejaron de producir para la lechería, cambiando el destino para la soja (DIEA, 2008).
En la zafra 2007-2008 seis empresas, la mayoría extranjeras o relacionadas a capital extranjero, plantaron aproximadamente un 30 por ciento del área agrícola nacional
En la zafra 2007-2008 seis empresas, la mayoría extranjeras o relacionadas a capital extranjero, plantaron aproximadamente un 25 a 30 por ciento del área agrícola nacional.
El 92 por ciento del área cultivada con soja continua es arrendado o bajo medianería. En estos casos, los empresarios no tienen ningún compromiso de conservar nuestros recursos naturales. Este modelo de producción se desarrolla hasta agotar el recurso suelo, para luego irse a otra tierra.
En relación con la generación de empleo, la lechería y las unidades de producción familiar ocupan 23 personas cada mil hectáreas, en tanto que la soja apenas supera dos empleos para la misma superficie. Esto se explica por la abundante utilización de agrotóxicos y la total mecanización del cultivo. Sólo la forestación crea menos empleo que la soja.
En el caso del maíz, cultivo estival, para la zafra 2009–2010, se estima que se sembrarán alrededor de 100 mil hectáreas de maíz transgénico, lo que representa alrededor del 90 por ciento del área que se plantará con ese cultivo.
Esta situación abre varias interrogantes: ¿qué pasa con los cuidadores de semillas de maíz tradicional? ¿Qué pasa con los productores orgánicos que guardan su propia semilla? ¿Qué sucede con los productores que no siendo orgánicos, reproducen sus variedades de maíz? ¿Y con nuestra salud? ¿Y qué ocurre con el consumo de la toxina Bt que poseen dichos maíces transgénicos?
En el caso del maíz, el Uruguay transita por el mismo camino que ya recorrió con el cultivo de soja: en la actualidad, toda la semilla de soja comercializada y sembrada es transgénica
No hay peor sordo…
Un estudio del Comité de Investigación e Información Independiente sobre Ingeniería Genética (CRIIGEN, con base en Caen), recientemente publicado en la revista International Journal of Biological Sciences, demuestra la toxicidad de tres semillas genéticamente modificadas de maíz de Monsanto.
“Hemos demostrado por primera vez en el mundo que los transgénicos no son saludables, ni lo suficientemente correctos para ser comercializados (…) Cada vez que se consume cualquiera de los tres maíces transgénicos (MON810, MON863 y NK603), los riñones y el hígado, que son los principales órganos que reaccionan ante una intoxicación química, tienen problemas”, dijo Gilles-Eric Séralini, experto miembro de la Comisión para la Revalorización de la Biotecnología, establecida en 2008 por la Unión Europea (UE).
Tras un período de dos años de moratoria en el que Uruguay puso una pausa no sólo a la autorización general sino al testeo de nuevos organismos genéticamente modificados, ahora se autorizó a realizar ensayos de cinco nuevas variedades de maíz transgénico.
Estas presentan modificaciones que le otorgan resistencia a insectos y a herbicidas. Si se habilitan por parte del Instituto Nacional de Semillas (INASE), estarán disponibles en la campaña agrícola 2011-2012. ¿Podrán las comisiones evaluadoras de estos materiales transgénicos recabar y calibrar información independiente? ¿El camino, es más transgénicos y contaminación para este “Uruguay Natural”? ¿Natural?
Y surgen aún otras preguntas más abarcadoras: ¿qué sociedad queremos? ¿Qué ciencia queremos? ¿Cómo se deben definir las líneas de investigación a desarrollar? ¿Cómo puede aportar la ciencia un cambio hacia una sociedad más justa, igualitaria y libre?
Desde julio de 2007 a agosto de 2008 los apicultores uruguayos han perdido 81.000 colmenas -16 por ciento del total-, pasando de 514.000 a 433.000. Entre las causas se encuentran: aumento en los costos de producción, aplicación de agrotóxicos, expulsión de los apicultores de los campos, pérdida de las fuentes de alimento para las abejas, factores climáticos. Esta desaparición, significó la pérdida parcial o total de los ingresos de más de mil familias.
Cifras publicadas recientemente por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) muestran que el aumento de las importaciones de herbicidas, insecticidas, funguicidas, hormiguicidas y otros, ha sido de 273 por ciento, considerando el período 2000–2008.
¿El camino, es más transgénicos y contaminación para este “Uruguay Natural”? ¿Natural?
En 2000 entraron al país 6.778 toneladas de agrotóxicos y en 2008 ingresaron 18.524 toneladas; todas fueron aplicadas a varios cultivos, liderados por la soja transgénica.
Aparte de combatir plagas, enfermedades y “yuyos”, estas toneladas de venenos quedaron esparcidas en nuestro ecosistema: ríos, cañadas, suelos, humedales, también sobre los trabajadores rurales, las poblaciones aledañas a los cultivos y sobre nuestros alimentos: arroz, trigo, maíz, leche, carne, frutas y verduras… ¡Muy saludable!
En 2007 Uruguay también importó 75.000 kilos de Bromuro de Metilo, manteniendo guarismos similares en los de 2008 y 2009. Este biocida es un esterilizante y desinfectante de suelo, extremadamente tóxico y dañino para los seres vivos en su totalidad, además de estar prohibido en varios países del mundo (Protocolo de Montreal). Es además causante de la destrucción de la capa de ozono.
Uruguay se había comprometido a eliminar totalmente el consumo de Bromuro de Metilo para 2005. ¿Más tóxicos para el ambiente y la salud? ¿Hasta cuándo? ¿Y el Uruguay Natural qué…?
Mucha gente no sabe que la opción metodológica de incrementar la producción a través de variedades de cultivos de alto rendimiento -semillas “mejoradas” o híbridos- conlleva la disminución en el contenido de nutrientes, vitaminas y proteínas de los alimentos producidos. Se produce más, pero se alimenta menos.
Ing, Fernando Queirós.
La Trascendencia del Tai Chi para la Humanidad.
abril 30, 2010
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Introducción
Hay un sentimiento que recorre el globo desde hace tiempo y es aquel que trae a primer plano la importancia de comenzar de una buena vez por todas a respetar profundamente a nuestro querido planeta Tierra.
¿Pero como pretender respetar la Tierra cuando ni siquiera nos respetamos a nosotros mismos?
Nos estamos envenenando en aras de un supuesto “progreso” y la mayoría de los dirigentes (fieles representantes de sus dirigidos) miran para el costado. Pero bueno, por acción u omisión cada uno tiene lo que se merece, y si la crisis se está agudizando es porque sin lugar a dudas nos la merecemos. Como tantas otras veces llegará el día que nos demos cuenta que el enemigo no está afuera sino adentro y que somos nosotros mismos los que nos estamos causando todo el dolor innecesario que como humanidad estamos viviendo actualmente.
“El hombre propone y el hombre dispone” es la consigna actual de la pequeña pero omnipotente criatura llamada hombre.
Nos asombramos y lamentamos cuando la tierra tiembla y de un plumazo borra de su faz a miles de nuestros hermanos, nuestra fragilidad queda al descubierto una y otra vez cada vez que los elementos juegan con nosotros, sin embargo la arrogancia del ser humano parece no tener límites y sin importar lo dramático de las señales, él siempre encuentra una excusa para seguir haciendo lo mismo; alimentando el consumismo, arrasando, depredando y creyendo estúpidamente que los recursos son inagotables. Como bien se señala el Sr. Smith en la película “Matrix”, tenemos el comportamiento de un virus, invadimos un sitio, agotamos sus recursos y cuando finalmente literalmente matamos ese espacio lo abandonamos para buscar otro lugar donde hacer lo mismo.
Lo peor es que con sus ansias de poder, poco le importa las consecuencias que se causa a si mismo. El uso extendido de agrotóxicos es un claro ejemplo, poblaciones enteras envenenadas impunemente por los grandes productores con el permiso y la complicidad de los gobernantes que poco o nada hacen a pesar de las pruebas irrefutables que representan las malformaciones congénitas disparadas en áreas concretas; como en Misiones donde “5 de cada 1000 niños nacen afectados de mielomeningocele, una malformación del sistema nervioso central “siendo esta cifra más del doble de la media nacional (Fuente aquí.) En fin solo en este punto habría tema para varios libros.
Sumidos una vez más en una crisis global cuya raíz no tiene nada que ver con lo económico sino con el alejamiento cada vez más pronunciado de nuestro Ser Natural, herramientas como el Tai Chi, el Chi Kung, el Yoga, el Aikido, la Meditación, el Reiki, la Psicología Profunda y tantas otras que tienden a ayudar al Ser Humano a re-encontrarse con su Naturaleza Esencial, cobran una Trascendencia difícil de eludir.
La Revolución Pacífica
A pesar que algunos siguen anclados en el pasado y siguen reclamando como antaño cambiar las condiciones externas por la fuerza antes que las internas, lo cierto es que como humanidad, ya hemos hecho el experimento con todos los tipo de “arreglos externos” que se hayan propuesto; y cada una de esos arreglos transitorios y supuestamente maravillosos que iban a solucionar “todos los problemas”, lo único que solucionó fue las ansias de más poder de quienes los llevaron adelante a sangre y fuego.
Por mencionar dos de los más recientes, tanto la vía comunista como la capitalista tuvieron su minuto de fama, pero aplicadas en su forma más radical e irresponsable han fracasado notoriamente y a los hechos históricos me remito. La estrepitosa caída del muro de Berlín puso al descubierto la mayor mentira del siglo XX mostrando sin tapujos la corrupción, y las violaciones a los derechos humanos de todo tipo; su contraparte occidental que por otro lado se creía victoriosa, vuelve a ser víctima una vez más de su propia avaricia y necedad especulativa que llevó al mundo a una crisis financiera que según los especialistas más renombrados es aún mayor que la de 1929. No es aquí el lugar para hacer el análisis de la misma, pero les puedo asegurar que hay información más que suficiente en la web para todo aquel que quiera informarse realmente de las verdaderas razones de esta crisis global, razones que en general ningún medio de comunicación masivo expone totalmente.
A mi modo de ver lo que más tienen en común estas dos vías además de habérselas arreglado para llevar a la práctica hasta sus últimas consecuencias todos y cada uno de sus postulados, es que ambas reposan en una visión absolutamente materialista del universo. Porque como señaló Jung éste es “el espíritu de la época” que nos ha acompañado los últimos 300 años y está en plena crisis por obsoleto.
De un absolutismo espiritual, pasamos a un absolutismo material y ni uno ni otro reflejan fielmente la realidad de los seres humanos. Tanto si nos quedamos colgados de una nube como si reptamos como gusanos, no estamos completos.
Unir Cielo y Tierra es un prerrequisito básico para aspirar a un mínimo de equilibrio, sin embargo aún hoy la mayor parte de la humanidad fluctúa de uno a otro polo. La más de las veces por obligación, y está claro que no se les puede pedir a los hambrientos que dejen de pensar en comida para ponerse a reflexionar, pero si a los insaciables y sobrealimentados consumistas actuales que podrían comenzar a darse cuenta que lo importante para vivir no es tener cada vez más sin importar el costo que otros tengan que pagar para satisfacerlos a ellos.
Los hiperconsumidores occidentales podrían comenzar a tomar conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente, y estar agradecidos por vivir entre la minoría que para tomar agua no debe caminar varios kilómetros, o por tener alimentos todos los días, y al mismo tiempo, por respeto hacia todos aquellos seres humanos que no gozan de ese privilegio, dilapidar lo menos posible los recursos naturales.
¿Será un utopía pedir esto?, no lo creo, porque si no lo hacemos por las buenas, terminaremos haciéndolo de todas formas por la malas. Hoy Haití es un claro ejemplo de hacia donde se dirige la humanidad a menos que haga algo en forma urgente. Las grandes compañias que ayudaron a deforestar Haití dejaron al moribundo y se fueron a chupar sangre a otro lado. La pregunta que deberíamos hacernos es ¿hacía donde iremos cuando ya no haya donde ir?
Al ritmo del hiperconsumismo actual, poco a poco iremos quemando más y más recursos y no faltará mucho para que otros Haití hagan su desoladora aparición.
La otra pregunta es ¿está la humanidad preparada para gestar un cambio de dirección en este viaje sin retorno hacia la miseria y el dolor en el que estamos?
Quiero ser optimista y digo que sí, pero eso sólo sucederá si a la par del movimiento consumista y de vacío existencial que asola a la humanidad, se profundiza el despertar de la conciencia que de forma lenta pero ininterrumpida también se viene gestando desde hace miles de años.
Ese cambio de conciencia o ampliación de la misma sólo sucede de adentro hacia afuera y por eso es fundamental autoexplorarse y comenzar a darse cuenta donde uno ha fallado, o falla actualmente para cambiar o mejorarse sin demora. Mucha lástima me provoca ver como aún muchas personas disfrutan causándole dolor a otras sin darse cuenta que el mismo o peor dolor pronto les será devuelto por otras vías, ya que como dice el sabio dicho popular, “lo que aquí se hace aquí se paga”.
El Rol del Tai Chi
En este sentido creo que es fundamental que cada uno de nosotros como practicantes de Tai Chi o Chi Kung tomemos conciencia plena de la Misión que le compete a estas disciplinas en esta época de grandes cambios, y sin importar si hace un día o una década que hemos comenzado a practicarlos, seamos lo suficientemente conscientes y responsables del rol destacado que ocupan, porque como sus practicantes y difusores podemos ser de gran ayuda en la gestación del Cambio Radical que como humanidad tenemos que hacer para estar un poquito más equilibrados.
¡Que es un desafío para todos, sin lugar a dudas!, porque como seres imperfectos que somos continuaremos cometiendo errores en forma individual o colectiva, pero sería interesante y útil para uno mismo y la totalidad, aprender de los errores ya cometidos y no volver a repetirlos y de esa forma no volver a provocar el mismo o peor dolor.
Practiquemos pues!
Autor: Dr. Ernesto Velázquez










