Enseñar Tai Chi y Chi Kung en Uruguay
enero 20, 2012
Publicado en Artículos
por Ernesto Velázquez
Mucho se habla de las diferentes formas, estilos, escuelas y linajes del Tai Chi y el Chi Kung, discusiones interminables y en nuestra opinión completamente inútiles que no hacen al fondo del asunto y en la que por lo tanto jamás entraremos.
Por encima de estas vanas discusiones hay otra que a nuestro modo de ver es mucho más significativa y que sí nos preocupa e interesa, es la mucho más sabia discriminación que hacen los estudiantes de Tai Chi y Chi Kung con relación a quienes les están intentando trasmitir los conocimientos de estas disciplinas.
Es aquí donde toda la preparación, diplomas, cursos, y experiencia vital adquiere o pierde todo su valor real con relación a la transmisión de los conocimientos porque nada de esto garantiza que alguien sea un buen educador.
Kalil Gibran decía “más vale poco conocimiento activo que mucho conocimiento ocioso”, de la misma forma creemos que más vale poco conocimiento bien transmitido que mucho conocimiento que no se transmite o no se comprende.
En parte esta discriminación se genera por la dificultad que tenemos los occidentales para comprender el modo de ver oriental y que hemos abordado en otro artículo.
Psicopedagogía Vivencial
A falta de un mejor término utilizamos esta frase para intentar describir lo que según nuestra experiencia es una forma eficiente de trasmitir estas disciplinas en nuestra sociedad occidental y que al menos a nosotros nos ha dado buenos resultados y tenemos en constante revisión. Intentaremos compartirla.
A modo de resumen lo que nosotros hacemos es lo siguiente, partiendo de lo conocido viajamos hacia lo desconocido, es decir partiendo del modo de ver y entender occidental, que es casi exclusivamente racional, vamos paulatinamente acercándonos a la mirada y entendimiento oriental, mucho más directa y vivencial. Nuestra meta es la vivencia directa y el enseñar sin palabras a través del silencio, pero partimos siempre de lo racional y verbal.
Es por eso que la palabra en nuestra experiencia nos sirve de guía siempre y es significativo ver como personas autodeclaradas ultraracionalistas con claras dificultades para lo vivencial, comienza poco a poco a abrirse a la posibilidad de incorporar otros conocimientos que no encajan en absoluto con los postulados y paradigmas racionales que por décadas le han sido inculcados. Ojalá alguno cuente su experiencia aquí!
En nuestra experiencia práctica hemos visto cómo la “explicación” del por qué y para qué, es determinante a la hora que los principiantes se den la oportunidad de explorar lo que para ellos es un mundo completamente desconocido.
El camino simbólico y muy real a recorrer es el que va de la cabeza al corazón, pero para poder ayudar a los demás a recorrerlo es esencial tener en cuenta las herramientas que ya posee y por eso apoyarse en su propia cabeza es fundamental.
Si al intentar mostrarle a quien se acerca a una forma de ver y sentir la vida que a priori parece contradictoria con lo que hasta ese momento ha creido no se toma en cuenta este paulatino alejamiento de lo conocido para ir introduciéndose en lo desconocido, el fracaso es seguro.
Son muchas las personas que nos manifiestan las dificultades de comprensión y la frustración que se les genera cuando un instructor decide utilizar el silencio y la práctica exlusiva como única herramienta de trasmisión, ambas son muy buenas herramientas, pero sólo pueden ser utilizadas en exclusiva en oriente, aquí no, ya que son herramientas incomprensibles para la inmensa mayoría de las personas por poco usadas y no tenerlo en cuenta vemos que es más la gente que corre que la que atrae.
Esto no quiere decir que tengamos que desdeñarlas, muy por el contrario, tenemos que integrarlas y ayudar a su comprensión e incorporación pero apoyándonos en lo ya conocido, se trata nada más y nada menos que de llevar los Principios del Tai Chi al terreno de la enseñanza, es utilizar la fuerza del otro para luego redirigirla.
Los Diez Errores Espirituales Más Comunes – 6
enero 16, 2012
Publicado en Artículos
6. Sacrificarse por otros
No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás.
Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.
El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.
El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.
La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del amor. Haz las cosas con amor o no las hagas.
Autor anónimo
Los Diez Errores Espirituales Más Comunes – 5
noviembre 22, 2011
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5. “Creer que uno ha sido elegido por Dios”
Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución, que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.
Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.
Esta forma de arrogancia también se ve en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido.
En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios. Todos somos iguales ante los ojos de Dios. Para Él, nadie está más adelante ni más atrás. Nadie vale más ni menos. Cualquier interpretación y clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.
Nota personal: más claro imposible!, por eso cualquier forma de discriminación, ¡cualquiera!, es tan solo una demostración de la arrogancia del ego que a su vez nos deja en evidencia que tan lejos nos encontramos de la verdadera espiritualidad y por lo tanto de Dios por más devotos que seamos de alguna escuela, religión o práctica espiritual.
Los Diez Errores Espirituales Más Comunes – 4
noviembre 14, 2011
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4. “Angustiarse o preocuparse cuando hay un familiar enfermo o atravesando algún tipo de crisis”.
En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución.
Cuando te afliges por la enfermedad de un ser querido, agravas esa enfermedad, le das más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.
Nota personal: otra reacción frecuente que va de la mano de esta actitud, es la de enojarse con aquel familiar que “no entiende” que tiene que cuidarse o seguir un tratamiento determinado, y de la mano del enojo viene el rezongo por lo general.
En la práctica médica es algo muy frecuente ver adultos que se comportan como niños o personas que tratan a su pareja como un hijo más, o hijos que se comportan como padres de sus padres. Esta forma de no asumir la responsabilidad o dejarla en manos de otros o de arrojarse el derecho de determinar lo que es bueno para otra persona a pesar de ella, también termina agravando la enfermedad.
También hay muchos médicos que en la creencia todopoderosa y egocéntrica por cierto de que tienen que salvarle la vida a todo el mundo a como dé lugar, terminan logrando el efecto opuesto al pretendido, porque también con el enojo y el rezongo lo único que hacemos es darle más fuerza y poder a la enfermedad. También en el enojo uno proyecta la frustración del ego, que no entiende, no comprende y sobre todo no acepta que el otro haga algo diferente a lo el ego en su “perfección” haría.
Recuerdo una vez que acompañé a mi padre al médico, él era diabético y como suele suceder con estos pacientes, le estaba costando mucho adherirse al tratamiento, en especial en lo que tenía que ver con los cambios de hábitos. La endocrinóloga que lo atendió comenzó a rezongarlo delante mio como si fuera un niño, yo quería huir, si fue humillante para mi, mucho más para él, no dudo que la doctora tenía la mejor de las intenciones, pero le erró feo a la forma y finalmente lo único que logró fue generar más resistencia al tratamiento.
En cambio cuando en vez de tratar a un adulto como un niño se lo trata como tal y se le refuerza justamente su rol como adulto haciéndole ver que él es el único responsable por las decisiones que tome en la vida incluido el tratamiento que se está a punto de recomendar, suelen suceder cosas asombrosas.
En mi experiencia, la solución pasa por comprender dos cosas, la primera que nadie puede cambiar ni salvar a nadie ya que como señaló Marilyn Ferguson, “la puerta del cambio es una puerta que se abre solo desde adentro”, a lo sumo se podrá colaborar con el cambio si el afectado conciente en ser ayudado, y segundo que todas las experiencias que nos tocan vivir están allí para enseñarnos algo, por eso más que lástima lo que hay que desarrollar es el respeto tanto por las decisiones conscientes o inconscientes que toma el afectado como por las circunstancias que le tocó vivir y sobre las que no se tiene ningún control. Esto no significa ser indiferente, sino mantener un sano respeto por aquello que está muy por encima de nuestras posibilidades y entendimiento para a pesar del dolor ser capaces de mantener la Paz Interior.
Tú que opinas?
Los Diez Errores Espirituales Más Comunes – 3
noviembre 8, 2011
Publicado en Artículos
3. “Creer que vamos hacia Dios, que evolucionamos espiritualmente”, no vamos hacia dios, ya estamos en Dios.
Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar. En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe.
Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos. Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está en el cielo, como si nosotros estuviéramos separados de Él.
Nosotros y el cielo somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.
Nota personal: de allí la diferencia entre sólo “creer” en Dios y “vivenciarlo”. Por lo general las creencias de este tipo suceden a nivel mental y se forjan cuando somos muy pequeños, alguien nos convenció de algo sobre lo que no tenemos ninguna información y sobre lo que no podemos tener un pensamiento crítico por ser tan pequeños y así, convencidos por el adulto, comenzamos a creer o no creer. El ateísmo también es una creencia pero el “solo creer” en Dios puede ser una verdadera traba para el despertar de la Conciencia.
¿Cuantas personas conocemos que van a la iglesia todos los días y sus vidas son un verdadero desastre porque entre otras cosas están siempre dependiendo de otros, y esperando y rogando que Dios les solucione todos los problemas? Hay un proverbio que desde que lo leí por primera vez me encantó porque es el antídoto perfecto para esta actitud demasiado pasiva ante la Vida, dice así: “Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva al nido”.
Muy distinto es el caso cuando es uno mismo el que sin prejuicios de ningún tipo comienza a darse cuenta que existe “algo más” allá afuera sobre lo que no tenemos mucha información pero que se siente, se intuye, se percibe de mil maneras, algunas felices otras no tanto pero que siempre impulsan. O mejor aún, cuando llenos de pre-juicios y certezas, estas comienzan a desmoronarse ante nuestros ojos por la fuerza de diversas circunstancias de la Vida que ponen patas para arriba todo lo que hasta entonces creíamos, en especial los errores propios.
Cuando me preguntan si creo en Dios, me gusta decir: no!, no creo!, …lo vivencio!. Es mi forma de decir, no necesito creer en nada porque lo siento, lo percibo, lo escucho, lo veo, en todo y en todos.
Este Dios para mi no tiene nada que ver con la clásica imagen de un señor castigador de barba blanca sentado en su trono y al que hay que temerle (es uno mismo el que se castiga inconscientemente la mayoría de las veces!), en este sentido para mi, Dios es sinónimo del Tao en el más amplio sentido que le ha dado la filosofía oriental, y en la que tampoco creo a ciegas sino que trato de ponerla en práctica aún cuando con las mejores intenciones he cometido más errores de los que hubiera querido y hasta lástimado personas que jamás hubiera querido lastimar, sin embargo es justamente de los errores y sus consecuencias y del darnos cuenta de nuestra imperfección, que si mantenemos la actitud del Aprendiz podemos ir ganando en Conciencia para mejorarnos día a día un poco más y así evitar cometer los mismos errores del pasado, tarea que por suerte no finaliza nunca.
Como siempre dice un amigo, “aquel que crea que ya no tiene nada que aprender y que alcanzó la perfección, se crea Maestro o Iluminado, está pronto para comenzar de cero porque es la mejor evidencia de que no aprendió nada aún.”









