Tai Chi y El Poder de la Presencia
Julio 27, 2008
Publicado en Artículos
“Hay una Inteligencia común a todos los individuos humanos. Cada hombre es una entrada a la misma y a todo lo de la misma. El que es admitido una vez al derecho de razón, se convierte en dueño de toda la propiedad. Lo que pensó Platón lo puede pensar él; puede sentir lo que un santo ha sentido; puede entender lo que ha sucedido en cualquier época a cualquier hombre. El que tiene acceso a este Espíritu Universal, es un partícipe de todo lo que se ha hecho o puede hacerse, pues éste es el único y soberano agente.”
Ralph Waldo Emerson
Una de las cosas que más sorprende a quienes comenzamos a practicar Tai Chi, es el descubrimiento dentro de nosotros de un poder sin igual: el Poder de Serenarse.
Descubrir la Paz Interior derivada de una práctica profunda en todos los planos del Ser como a la que invita el Tai Chi, es comparable al estado de profunda contemplación y admiración al que nos vemos “arrastrados” cuando nos damos la oportunidad de mirar sin prejuicios a un recién nacido, el amanecer o al atardecer junto al mar por ejemplo.
A otros por el contrario lo que nos sorprende, es la dificultad o la incapacidad para vivenciar tan sólo una mínima parte de aquello a lo que otros llaman Paz.
El común denominador de esta dificultad a la que nos vemos enfrentados los seres humanos, siempre es la misma, nuestra innata tendencia a la inercia que hace que nos quedemos satisfechos al decir “yo soy así” o “no puedo”.
Este satisfecho “yo soy así” y el afirmar una y otra vez el “no puedo” -no puedo dejar de pensar, no puedo quedarme quieto, no puedo conseguir trabajo, no puedo terminar mis estudios, no puedo conseguir pareja y el sin fin de “no puedos”-, en el fondo lo único que buscan es justificar la actitud infantil que dice: “yo no soy responsable de nada de lo que me pasa”, “soy una víctima”, “la culpa es de …… -llene con lo que corresponda-”.
Aún cuando es cierto que muchos de los problemas que podamos estar arrastrando, en efecto no hemos sido nosotros los directos responsables, eso no quiere decir que ahora como adulto que se supone que somos -y si tenemos el coraje de chequear si nos comportamos como tales-, no podamos hacernos responsables del proceso que nos llevará a la superación del mismo.
Hacerme responsable de este proceso supone el dejar de identificarme con el problema, y precisamente la dificultad estriba en que una vez asumida la responsabilidad por el proceso de cambio, comenzamos a perder la “infantil inocencia” con la que durante tantos años hemos justificado todo lo que hemos pensado, dicho y hecho hasta el presente.
Es por eso que consciente o inconscientemente muchas personas prefieren seguir sufriendo, les resulta mucho más fácil, les es conocido y por eso mismo es mucho más cómodo seguir aferrados al problema de fondo que hacer el más mínimo esfuerzo por cambiar algo.
Esta es la poderosa razón que hace que a muchas personas les resulte muy difícil comenzar o perseverar en la práctica, o que abandonen cuando estaban comenzando a “comprender” en que consiste este Arte Milenario.
Cuando Serenarse Da Miedo
El miedo al cambio también es una constante entre los seres humanos y cuando alcanzar la serenidad supone un cambio profundo en comparación a todo lo que hacemos habitualmente también provoca miedo.
Esta es una de las razones por las que muchas personas que pretenden practicar Tai Chi no se dan el tiempo necesario para encontrar el Camino hacia esa Serenidad que es esencial para vivenciar todo lo que la práctica del Tai Chi tiene para decirles.
Serenarse y estar Presentes es lo mismo, no es posible alcanzar lo uno sin lo otro.
Para estar Presentes lo único que tenemos que hacer es adoptar la actitud adecuada y -tal vez por primera vez en nuestra vida-, comenzar a utilizar con verdadera responsabilidad la herramienta más importante con la que contamos los seres humanos: nuestra mente.
Creemos que utilizamos la mente todo el tiempo, pero en realidad como enseña Eckart Tolle, es ella la que nos utiliza a nosotros. Está tan hipertrofiada que se ha apoderado de nosotros y ahora que pretendemos usarla para algo útil para nuestra salud nos encontramos que nos resulta muy dificil y hasta nos convencemos que no podemos.
Usar nuestra mente creativamente cuando practicamos Tai Chi supone en un principio PURA Y EXCLUSIVAMENTE OBSERVAR NUESTRA RESPIRACIÓN, ES ESTAR ATENTO A ELLA.
“Observar” la respiración significa “sentirla”, lo podemos lograr fácilmente cerrando los ojos y “ver” como entra y sale el aire por nuestra nariz. Cuando durante la práctica del Tai Chi nos conectamos a la respiración de esta forma algo sorprendente comienza a suceder, algo que no se puede trasmitir, pero es una vivencia que está al alcance de cualquiera que se tome el trabajo de buscar ser cada vez más Consciente.
Autor: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

“Hay una Inteligencia común a todos los individuos humanos. Cada hombre es una entrada a la misma y a todo lo de la misma. El que es admitido una vez al derecho de razón, se convierte en dueño de toda la propiedad. Lo que pensó Platón lo puede pensar él; puede sentir lo que un santo ha sentido; puede entender lo que ha sucedido en cualquier época a cualquier hombre. El que tiene acceso a este Espíritu Universal, es un partícipe de todo lo que se ha hecho o puede hacerse, pues éste es el único y soberano agente.”





Tu comentario nos importa, opiná por favor:
Opiná al respecto...
Si querés mostrar una foto en tu comentario, lo podés hacer con Gravatar!