Tai Chi e Iniciación, sinónimo de Autoconocimiento

Junio 7, 2008  
Publicado en Artículos

La vigencia, difusión y profundización que el Tai Chi está teniendo en la actualidad, responde a una época en que la Humanidad, como nunca antes, está necesitando de Herramientas que la ayuden a trascender la locura generalizada que estamos viviendo.

Para todos los que nos hemos volcado a la práctica o enseñanza del Tai Chi, es esencial comprender la Responsabilidad que implica estar siendo parte de un movimiento global que tiende al Despertar de la Conciencia.

Como dice Eckart Tolle en su libro “Una Nueva Tierra“:

“Si la historia de la humanidad fuera la historia clínica de un sólo ser humano, el diagnóstico sería el siguiente: desórdenes crónicos de tipo paranoide, propensión patológica a cometer asesinato y actos de violencia y crueldad extremas contra sus supuestos “enemigos”, su propia inconsciencia proyectada hacia el exterior; demencia criminal, con unos pocos intervalos de lucidez.”

A lo que le agregaría: tendencia suicida.

No hace falta mencionar ningún ejemplo concreto, están a la vista todos los días, alcanza encender el televisor. El ruido que hace tanta insensatez es ensordecedor y la impresión que nos deja es que lejos de disminuir crece día a día.

En contrapartida a todo este suicidio colectivo que estamos observando -y del que apenas estamos viendo los primeros intentos-, silenciosamente cientos de miles se están volcando a una búsqueda tan ancestral como el hombre mismo. No lo vemos porque no hacen tanto ruido, pero está sucediendo.

Históricamente, la forma de aprendizaje más utilizada por los seres humanos ha sido el dolor, sólo después de la aparición de una grave enfermedad o una gran pérdida, algunos se dan cuenta de la inconsciencia en la que han vivido la mayor parte de su vida y si aún tienen tiempo comienzan a cambiar.

Lamentablemente en lo colectivo hacemos lo mismo, y es por eso que lejos de esperar que el dolor colectivo disminuya, es muy probable que aumente aún más.

Por ejemplo: ¿cuántos millones de Vidas le costó a toda Europa comprender que en lugar de intentar invadirse y matarse unos a otros, debían unirse para comenzar a colaborar unos con otros?

¿Cuántos millones de muertes más nos llevará comprender que los Seres Humanos no estamos por fuera de la Naturaleza y de la Vida y de que estamos -nos guste o no- interconectados entre todos y con Todo como para comenzar a respetarnos a nosotros mismos, a los demás y a nuestro planeta?

¿Cuántos millones de muertes silenciosas y anónimas más -como las que lamentablemente están sucediendo en este preciso momento en algún lugar del mundo vía hambrunas, atentados, asesinatos, suicidios, accidentes de tránsito, drogadicción, etc-, nos llevará comprender que cualquier cambio afuera tiene que necesariamente comenzar por dentro?

¿Qué holocausto estaremos esperando que suceda para despertar y comprender que el Vacío Existencial no se llena con la voracidad materialista que ha caracterizado la depredación humana de los últimos 100 años?

¿Qué tendrá que suceder para terminar con esta mentalidad de escases -que supone la supervivencia del más fuerte- para pasar a una mentalidad de abundancia que implica necesariamente responsabilidad en la utilización de los recursos naturales y dejar de ver enemigos por todos lados?

No obstante los signos de decadencia de una Era que está llegando a su fin, por el PRINCIPIO DE POLARIDAD también es de esperar que el número de personas que buscan Conscientemente una nueva salida, se acelere dramáticamente.

La práctica de Tai Chi, -entre otras-, sin lugar a dudas es una de esas Herramientas poderosas para equilibrar la balanza y caminar hacia el Ideal de una Humanidad mucho más Sana y Equilibrada.

En el interior de cada uno de nosotros conviven, -casi siempre sin que seamos conscientes- un ángel y un demonio, imágenes arquetípicas de nuestras virtudes, y defectos más groseros respectivamente.

Parafraseando a AON de Centro del Tao,

“Por supuesto que la transformación de la bestia en Conciencia sensible y humanizada es muy diferente a controlarla y manipularla, dominarla, vencerla o reprimirla… La transformación es propia de un Sendero Iniciático y nada tiene que ver con una idea de represión. Se trata de Transformar la bestia y no de reprimirla

Y el mismo autor señala como la práctica de Tai Chi

“…incentiva justamente una personalidad íntegra, fuerte, decidida, ordenada y amplia, segura de sí misma y confiada, no temerosa e insegura. Puesto que la falta de entereza energética o inconsistencia psíquica son considerados los peores obstáculos en el Sendero de autorrealización.”

Tradicionalmente este proceso único, -y accesible pura y exclusivamente a quien esté dispuesto a enfrentarse a sí mismo-, en palabras de Oswald Wirth, busca “la enseñanza por el silencio, nada de palabras que puedan faltar a la verdad, sino solamente actos cuya finalidad es invitarnos a la investigación“. Para de esa forma des-cubrir.

Proceso que sin lugar a dudas está al alcance de todo practicante de Tai Chi realmente comprometido con el Arte. Y aunque en ocasiones, -especialmente en occidente-, no haya más remedio que recurrir a muchas palabras para intentar explicar los sutiles detalles de la práctica, es necesario no perder de vista que el objetivo último es alcanzar el Silencio Interior que posibilite el Darse Cuenta de todos aquellos detalles a los que jamás podremos acceder mientras no apaguemos nuestra mente lógica y extremadamente razonadora.

Cómo nunca antes, cada uno de nosotros debemos dar paso a la Sensibilidad, a la Percepción y en especial al Corazón, pero no se trata de un cambio teórico, sino de uno real.

“Por los frutos los conocerán” dice La Biblia, y es tal cual; si consideramos que hemos comenzado un “camino espiritual”, pero aún debemos hacer un gran esfuerzo para controlar cosas tales como la queja, la crítica a los demás, el enjuiciamiento, la ira, la soberbia o la minusvalía, la impaciencia, la ansiedad, la angustia o la depresión, tal vez sea porque aún no hemos comprendido nada y nuestro ego siga tan vital o más que antes pero ahora disfrazado de “espiritual”.

El cambio individual es Vital para el cambio colectivo. Y ese Cambio Profundo supone también una Comprensión Profunda de la forma en que estamos interconectados con Todo y con todos, comprensión que es des-cubrimiento y que cada uno tendrá que hacer por si mismo.

Por lo tanto y parafraseando al filósofo Carl Cristian Krause

“…si lo que queremos es cambiar al mundo, nuestro país, nuestra familia o a alguien más, debemos comenzar por la persona más cercana: nosotros mismos”.

Practicar Tai Chi -o cualquier otra disciplina que tienda al Despertar de la Conciencia-, es un primer paso que puede ayudarte a alcanzar este objetivo.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

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