La gravedad de no alinearse a la Gravedad.
marzo 20, 2008
Publicado en Artículos
Al practicar Tai Chi una de las primeras cosas que hacemos es alinear nuestra estructura a la fuerza de gravedad.
Este “simple”, pero poderoso acto que los Grandes Maestros de este Arte vienen enseñando desde hace miles de años, encuentra en investigaciones modernas lo que siempre reclama el mundo occidental: nuevas y contundentes pruebas científicas.
Sepan disculpar el lenguaje un tanto técnico de este artículo, pero precisamente espero que lo puedan leer sobre todo técnicos y profesionales de la salud, porque es increible la cantidad de personas con dolencias osteomusculares que llegan a mi consulta y que traen “el veredicto final” de algún profesional que supo decirles “usted ya no tiene arreglo”, cuando en realidad aún quedan herramientas efectivas con las que aliviar o mejorar las “irreversibles” dolencias crónicas.
Si en vez de la arrogancia y la absoluta necesidad de saberlo y controlarlo todo, los médicos fueran mucho más humildes y tuvieran la delicadeza de reconocer que en absoluto saben todo, en vez de dar un “veredicto final”, podrían ayudar mucho más diciendo simplemente, “este problema supera mi capacidad y mis conocimientos, pero no pierda la esperanza que seguramente hay alguien que sabe más que yo o conoce otra técnica que lo puede ayudar”.
Esta actitud, deja una puerta abierta, y desde el punto de vista del paciente siempre va a ayudar mucho más que desahuciarlo.
A continuación transcribo parte de las observaciones que el Dr. James L. Oschman hace en su libro “Medicina Energética – La base científica”.
“Todas las estructuras a nuestro alrededor, nuestro hogar, muebles, edificios, máquinas, plantas y animales, y nuestros propios cuerpos están diseñados para funcionar en un mundo dominado por la gravedad. La forma de cada hueso, músculo y tendón cuenta la historia del papel particular que tiene en mantener y mover el cuerpo en el campo gravitacional. Muchas de la lesiones que hay que enfrentar en el escenario terapeútico son consecuencia de las caídas o de patrones de movimientos habituales que esfuerzan los tejidos. Por lo tanto, los terapeutas de todas las tradiciones pueden beneficiarse al apreciar cómo la gravedad interactúa con las estructuras, flujos de energía y emociones, y los enfoques clínicos que remedian los “trumas gravitacionales”.
Fisiología gravitacional
Para introducir la importancia terapéutica de la gravedad, resumimos la obra de Joel E. Goldthwait y sus colegas en la Facultad de Medicina de Harvard. Su investigación clínica en la primera parte del siglo XX dejó sentadas las bases, muy importantes pero rara vez citadas, de las terapias modernas del trabajo corporal y movimiento.
Goldthwait, cirujano de Boston y fundador de la clínica ortopédica en el Hospital General de Massachusetts, …luego de años de tratar a pacientes con problemas crónicos, llegó a la conclusión de que muchos de estos problemas surgen porque ciertas partes del cuerpo se desalinean respecto de su posición vertical y, por lo tanto, las funciones de los órganos quedan comprometidas.
El enfoque terapéutico de Goldthwait se basó, en parte, en las observaciones hechas mientras operaba a sus pacientes. Notó que los nervios abdominales y los vasos sanguíneos están bajo tensión en los individuos cuyos cuerpos están fuera de alineación. También informó sobre el “estiramiento y retorcimiento” de las arterias y venas cerebrales, en aquellos cuyos cuellos estaban encorvados. … También documentó con rayos X una formación de depósitos calcáreos alrededor de las vértebras de individuos con artritis crónica y observó que estos depósitos pueden disminuir cuando el individuo logra adquirir una postura más vertical.
Su enfoque terapéutico corrigió muchos problemas difíciles, sin el empleo de drogas. Consideró el cuerpo humano desde una perspectiva de ingeniería mecánica, donde la alineación de las partes es esencial para reducir el desgaste y el cansancio.
En palabras del propio Goldthwait: “La manera como sostenemos y movemos nuestros cuerpos en nuestras actividades cotidianas, es más importante de lo que la mayoría de la gente se da cuenta. Es deseable poder pararse en forma erguida y tener las partes del cuerpo balanceadas, para que pueda producirse fácilmente un movimiento grácil. Estas ideas sobre cómo nos paramos y nos movemos, son importantes para lograr una completa salud y una económica eficiencia del cuerpo. La manera más económica de emplear el cuerpo es con su propia estabilidad, permitiéndole más energía disponible para cualquier tarea que deba realizar. Cada vez que una estructura se aleja del estado de equilibrio, la energía se desperdicia y se reduce la eficiencia. Un desequilibrio puede provocar un esfuerzo mayor en una parte del cuerpo que en otra, pero ninguna será sometida a esfuerzo sin afectar el cuerpo entero.”
El trauma físico
Todo trauma en el cuerpo se registra como cambios en la estructura interna. Con un leve daño, las estructuras casi pueden retomar sus posiciones originales después de la sanación. Pero aún los sutiles desplazamientos poseen efectos acumulativos y de largo alcance…Aún un pequeño cambio de alineación y movimiento dará como resultado alteraciones compensatorias por todo el cuerpo. Si la recuperación se prolonga, ciertos músculos se atrofiarán por falta de uso, otros se tornarán hipertróficos por exceso de trabajo.
Hay una concepción errónea que se sostiene desde hace mucho tiempo en nuestra cultura, en la cual se afirma que los desequilibrios acumulados y la incomodidad asociada a ellos, son un efecto inevitable del envejecimiento y no puede revertirse. Este no es el caso.
El trauma emocional
La manera que tiene el cuerpo de responder al trauma físico, se aplica igualmente a la respuesta a un infortunio emocional o a un estado psicológico crónico. Las actitudes psicológicas están siempre representadas en la estructura corporal. El temor, la pena, el enojo, cada uno tiene una postura y patrón de movimiento característicos, los que suelen denominarse “lenguaje corporal”.
La respuesta emocional inmediatamente precipita la contracción de los músculos flexores y desplaza el movimiento, lejos del equilibrio estructural. Una vez que esto sucede, la gravedad asume la dirección y empuja la estructura hacia abajo, acortando el cuerpo. Cada desequilibrio debe compensarse por el desplazamiento de otras partes del cuerpo….Para recuperarse de un choque emocional se requieren flexibilidad y elasticidad del sistema musculoesquelético, la capacidad de colocar al cuerpo otra vez en el patrón ideal de la relación con la gravedad. Si un individuo sigue dramatizando una situación emocional, el cuerpo físico se queda fijo en una patrón psicológico. Una vez que estos cambios se ha producido, la actitud física se torna invariable, involuntaria. Los movimientos, incluyendo la respiración, revelan los tumultos emocionales. …Cuando los movimientos son restringidos, los individuos ya no pueden sentir una emoción como tal; ya no pueden tener una respuesta natural a una situación inmediata y luego seguir con sus vidas. En cambio, viven, se mueven y tienen a su ser en una actitud determinada. No hay discusión, pensamiento o sugerencia mental que pueda cambiar el patrón. Para escapar de su miedo, pena o enojo crónicos, la tonicidad física de los músculos y la estructura en relación con la gravedad, deben ser cambiados.
Una posible solución…
“La mala alineación de alguna parte afectará al sistema completo, y la restauración de la verticalidad es una forma de tratar una amplia variedad de problemas clínicos,” dice Oschman
Cualquiera que este interesado en profundizar estos conocimientos le aconsejo leer el libro de referencia porque no tiene desperdicio.
Los que hemos estado trabajando con el Ser Humano como un todo y no como una sumatoria de partes independientes, hemos comprobado en la práctica las mismas observaciones. Hemos sido testigos de cambios positivos asombrosos en personas que desde hacía años, en algunos casos décadas, estaban literalmente ancladas en un patrón físico y emocional desequilibrado.
Prácticar Tai Chi -o Chi Kung- y buscar conscientemente la alineación de la estructura física a la gravedad es exactamente lo mismo.
Por otro lado la flexibilización mental que la práctica evoca, es esencial para poder avanzar en el dominio del Arte, por lo que a la luz de lo expuesto más arriba, se comprenderá las implicancias que esto tiene para la Salud.
Casos de “pacientes rebeldes” que se negaron a aceptar el “veredicto” de invalidez de su médico de turno tengo muchos y seguramente tú también conocerás algunos. Hoy en contra de toda opinión “médica” estos mismos “rebeldes con causa”, siguen vivos o caminan cuando en su momento los habían sentenciado a una muerte prematura o a la silla de ruedas.
Lo que todos esos casos tienen en común es que jamás perdieron la esperanza de estar mejor, y aún cuando no hallan alcanzado la motricidad de cuando eran niños, están infinitamente mejor que lo que les habían pronosticado. No se trata de vencer a la muerte que llegará inexorablemente cuando sea el momento, pero si de vencer la pasividad y la resignación cuando aún no se han agotado todas las posibilidades.
Fe y esperanza, una actitud positiva y unas ganas de vivir a prueba de “médicos” es lo que todos los seres humanos deberíamos conservar y especialmente los médicos asegurar a sus pacientes.
Cuando la situación clínica no está indicando un desenlace fatal a corto plazo, ¿que beneficio se encuentra en tratar de convencer al paciente de que no tiene más remedio?, ¿no sería más prudente y mucho más humano dejar una puerta abierta a la esperanza y considerar que tal vez es cierto lo que se dice de las Medicinas Complementarias: que son complementarias?
Algunos creen que la Medicina se agota en la medicina occidental moderna y académica, sin siquiera pararse a pensar que el Conocimiento ha sido, es y será por siempre inagotable e inabarcable por un solo campo del conocimiento.
Por el bien de los pacientes que tratamos, bueno sería tener siempre presente que la época del absolutismo hace mucho quedó atrás como para hacer aseveraciones tan deterministas, y que desde principios del siglo XX entramos en el terreno de la relatividad como para poder aceptar que lo que desde mi punto de vista no tiene solución desde otro punto de vista tal vez si lo tenga.
Autoría: Dr. Ernesto Velázquez










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