Descubrimiento de las huellas del buey.

Marzo 31, 2008  
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Ilustración tomada de Lo de Rosa y Miguel

Ha visto innumerables huellas en el bosque y en las riberas.
¿Más allá, ve los pastos pisoteados?
Aún la cañada más profunda de la más alta montaña no puede esconder la nariz de este Buey que llega hasta los cielos.

Llega un momento en la vida de algunas personas, que las “certezas” con la que nos hemos construido la “máscara” para representar nuestro “personaje” comienzan a desmoronarse.

Huellas o señales de que hay algo más por encima de la superficial vida -¿vida?- que hasta entonces hemos llevado, aparecen por todos lados. Estas huellas comienzan a ser tan evidentes como las “certezas” que hasta entonces esgrimíamos, y por lo tanto son imposibles de eludir.

Nuestro ego, tan acostumbrado a pararse en puntas de pie, ante la evidencia, no tiene más remedio que bajar la cabeza o incluso arrodillarse en símbolo de humildad y preparse a atravesar la angosta y baja puerta que ante él se levanta.

Una persona especial, un libro, una enfermedad, un gran dolor, la muerte, son los guías habituales que nos pueden llevar al cuestionamiento de todo aquello que hasta entonces habíamos creído, profesado o hecho automáticamente y sin reflexionar.

La dogmática certeza que hasta entonces nos había dado seguridad, -o mejor dicho artificialmente escondido nuestra inseguridad-, cede gradualmente para permitirle el paso a otras realidades.

Sin aún saber claramente cual es el camino, comenzamos a darnos cuenta de la existencia de lo trascendental, o en otras palabra de “ese algo que nos trasciende”.

La Paz y el Silencio Interior necesario para descubrir “las huellas”, son metas posibles de alcanzar, y la práctica de Tai Chi es una de esas herramientas que siempre nos ayuda en este Camino que es impostergable si se quiere descubrir lo que hay de Trascendente en la Vida.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

Tai Chi, otra Vía de encuentro con el Buey.

Marzo 29, 2008  
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Ilustración tomada de Lo de Rosa y Miguel

LA BUSQUEDA DEL BUEY

Desolado por los bosques y temeroso en las selvas, busca el Buey que no encuentra.
Por encima y por debajo de anchos ríos, sin nombre, por la espesura de la montaña, pisa muchos senderos.
Cansado hasta la médula, descorazonado, continúa su búsqueda de este algo que aún no puede hallar.
Por las noches escucha las chicharras que cantan en los árboles.

El Alma, el Ser, el Gran Hombre, La Que Sabe, o como quiera llamársele a esa parte de nosotros mismos que realmente Sabe y Conoce el Verdadero Camino hacia la Unidad, es la que sin darnos cuenta, -y casi siempre muy a pesar de nuestra voluntad y nuestro ego-, nos guía hasta aquellos lugares donde podemos descubrir -o mejor dicho re-descubrir- lo que Es, para de esa forma ir más allá, para de esa forma crecer, aprender y finalmente madurar sin importar la edad biológica que se tenga.

Ese largo Camino a casa, es imposible de explicar o enseñar, tan solo se puede experimentar y como mucho guiar, es el Secreto o Misterio mejor guardado e imposible de revelar con las herramientas racionales conocidas, sólo con el Corazón puede comprenderse.

Así y todo, en todas las épocas, han existido poemas, cuentos o historias, mitos, ritos y leyendas, llenas de imágenes arquetípicas que intentan ilustrar el proceso profundo que se desarrolla en la simbólica Gruta de nuestro Ser.

“Los diez bueyes”, es una de esas historias que ilustra y ayuda a reflexionar sobre ese Camino ineludible para el sincero Buscador de Sí Mismo.

Quien se tome el trabajo de descifrar lo que la imagen tiene de mensaje para sí mismo, tal vez encuentre la “palabra” justa para el momento evolutivo en el que se encuentre, y la respuesta a muchos de los desafíos a los que ha de enfrentarse si quiere seguir avanzando.

Practicar Tai Chi, es algo que más temprano que tarde, nos coloca en el Camino del Buey, y como siempre ha sucedido, la responsabilidad de elegir si participamos como actores o simples espectadores -aún de nuestra propia vida-, es enteramente nuestra.

Autor: Ernesto Velázquez Del Puerto

Para dormir como un bebe!!

Marzo 22, 2008  
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Si tienes problemas con el insomnio tomar conciencia de la respiración, además de poder “hacerte sentir más tranquilo al instante”, por paradógico que parezca tiene la capacidad de hacerte dormir rápidamente.

Al acostarte, cierra los ojos y en lugar de pensar en que te tienes que dormir, elige un único pensamiento: prestarle toda -absolutamente toda-, tu atención a tu propia respiración.

No hay nada que hacer, …ni inspirar profundo, …ni distender el abdomen, …ni buscar respirar de otro modo del que lo haces habitualmente, sino simplemente estar alerta a tu propia respiración. Esto se logra fácilmente sintiendo como entra y sale el aire por la nariz, sin forzar nada, sólo prestando atención.

Seguramente algún otro pensamiento aparezca para distraerte, no importa, …nuevamente sin forzar, …sin preocuparte ni impacientarte, …vuelve a prestar atención a la sensación que produce la entrada y salida del aire en tu nariz.

Si lo ponés en práctica, pronto te sorprenderás despertando al otro día para preguntarte como puede suceder esta paradoja de estar tan atentos a nuestra propia respiración y así dormirnos tan rápidamente.

El Secreto está en ser capaces de prestar tanta atención a la sensación del aire, que no haya lugar para pensamiento alguno.

Es fácil, sólo hay que proponérselo y practicar. Inténtalo durante algunos días y descubrirás un nuevo poder dentro tuyo.

Si es posible, cuéntame los resultados por favor.

Autor: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

Respirar hacia la Calma.

Marzo 22, 2008  
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Algo tan sencillo como tomar conciencia de tu respiración, puede hacerte sentir más tranquilo al instante.

Si notas que una situación te empieza a causar pánico, concéntrate por un momento en tu respiración.

Mientras inspiras, empuja el abdomen como si estuvieras hinchando un globo en el estómago, moviendo el pecho lo menos posible.

Cuando espires deja caer conscientemente los hombros y expulsa todo el aire fuera del abdomen como si estuvieras estrujando una esponja.

Hazlo durante dos respiraciones completas.

tomado de:
“RELAJACION -
ejercicios e inspiraciones para tu bienestar”,

Dra. Sarah Brewer, Ed. Taschen GmbH, 2005

Autocontrol y Tai Chi, ganale al estrés y sé más eficiente en tu trabajo.

Marzo 21, 2008  
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serenidad.jpgEn este artículo usted encontrará las poderosas razones que hacen de la práctica regular de Tai Chi una efectiva herramienta para ser mucho más eficiente en su trabajo.

Según Daniel Goleman:

“Las personas dotadas de esta competencia (el autocontrol):

  • Gobiernan adecuadamente sus sentimientos impulsivos y sus emociones conflictivas
  • Permanecen equilibrados, positivos e imperturbables aún en los momentos más críticos
  • Piensan con claridad y permanecen concentradas a pesar de las presiones

En cierto modo, esta habilidad es invisible porque el autocontrol se manifiesta como la ausencia de explosiones emocionales. Los signos que le caracterizan son, por ejemplo, no dejarse arrastrar por el estrés o ser capaz de relacionarse con una persona enfadada sin enojarnos. Otra muestra cotidiana de esta capacidad nos la proporciona, por ejemplo, la forma en que distribuimos nuestro tiempo. Atenernos a un programa diario exíge autocontrol.

El acto fundamental de nuestra responsabilidad personal en el trabajo es el de asumir el control de nuestro propio estado mental. El estado de ánimo influye poderosamente sobre el pensamiento, la memoria y la percepción. Cuando nos enojamos, tendemos a recordar con más facilidad incidentes que alientan nuestra ira, nuestros pensamientos giran incesantemente en torno al objeto que suscitó el enfado y la irritabilidad sesga de tal modo nuestra visión del mundo que cualquier comentario que, en otras circunstancias, sería interpretado positivamente, se percibe como una muestra de hostilidad. Así pues, el hecho de saber superar la tiranía de los estados de ánimo resulta esencial para llevar a cabo un trabajo productivo.

…Las personas más diestras en afrontar la ansiedad disponen de alguna técnica semejante a mi meditación -un largo baño, un poco de ejercicio o una sesión de yoga, por ejemplo- a la que recurrir en momentos de necesidad. Pero, esto no obstante, no implica que ocasionalmente no nos sintamos alterados e inquietos. En todo caso el ejercicio diario de una técnica de relajación parece reajustar el punto crítico que desencadena la señal de alarma de la amígdala, un reajuste neurológico que nos brinda la posibilidad de recuperarnos mas prontamente del secuestro amigdalar e incluso disminuir su frecuencia. El resultado neto, en suma, es que no sólo disminuirá nuestra vulnerabilidad a la ansiedad sino que sus ataques serán más breves.

Tomando en cuenta que al Tai Chi también se lo llama “meditación en movimiento” y siendo en su Esencia el primo-hermano del Yoga, se comprenderá que entra en el abanico de herramientas a las que poder recurrir para optimizar nuestra respuesta al estrés.

Cómo ya comenté en otro artículo, si bien el Tai Chi es un Arte Marcial que hoy a ganado popularidad por sus beneficios terapéuticos, la esencia del entrenamiento sigue siendo la misma que hace cientos de años, templar el Espíritu del Guerrero para que esté en condiciones -más que de pelear- de evitar la lucha.

Si al practicar Tai Chi priorizando tanto sea su aspecto marcial, terapéutico o artístico, no se pierde de vista ninguno de los tres, inexorablemente se llega comprender y finalmente practicar una de las enseñanzas de Lao Tse:

Un verdadero jefe militar no es belicoso.
Un verdadero guerrero no es colérico.
Un verdadero vencedor no se mete en la guerra.
Un verdadero conductor de hombres se pone por debajo de ellos.
Ahí se halla
La virtud de la no rivalidad
Y la capacidad de conducir hombres.

Cuando buscamos con firme determinación, comprender, incorporar y poner a prueba en nuestra vida diaria las Enseñanzas y la Sabiduría de estos Grandes Sabios de la Humanidad, pronto descubrimos lo acertado de sus aseveraciones, y llega un punto en el que ni siquiera es necesario el “autocontrol”, porque mucho mejor que lograr “dominar o controlar” nuestras emociones negativas es lograr que no aparezcan en absoluto.

En este sentido el Tai Chi no solo va reajustando “el punto crítico que desencadena la señal de alarma de la amígdala”, y haciendo que “nuestra vulnerabilidad a la ansiedad” disminuya, sino que provoca un estado Centrado tal, que la Paz así ganada, resulta inmensamente más efectiva y productiva en términos personales y empresariales, que la agitación y aparente necesidad de hacer mil cosas a la vez y todas para ayer, que caracteríza el ambiente laboral de la mayoría de las empresas “modernas”.

Hay un abismo entre comprender cabalmente los conocimientos sobre la Inteligencia Emocional que Goleman y otros han sacado a luz con sus implicancias personales o institucionales, y poder ponerlos en práctica.

Como dice el dicho: “del dicho al hecho hay mucho trecho” y de la comprensión teórica a la comprensión vivencial a través de la acción mucho más aún, por eso es importante contar con herramientas que ayuden a llevar a la práctica aquellos conceptos teóricos que “en teoría” se han comprendido y se quieren poder aplicar.

En materia de capacitación se gastan millones de dólares cada año, sin embargo los mútiples estudios que hay al respecto concuerdan en algo, lo dificil que resulta lograr que las personas apliquen lo que se les enseña.

En términos generales, las Capacitaciones se reducen a seminarios de fin de semana o en el mejor de los casos de algunos fines de semanas al año en los que se busca “motivar” a los participantes, cosa que en la mayoría se logra.

El problema se presenta luego, cuando una vez términado el costoso seminario el participante se queda a solas consigo mismo y una cantidad abrumadora de una muy convincente información teórica. Incluso hasta las mejores técnicas para ayudar a vivenciar los conceptos teóricos que se hayan utilizado durante el seminario o taller, fallará a largo plazo cuando no se sostienen en el tiempo.

Demasiadas personas siguen apuntando a la técnica externa sin darse cuenta que el meollo del asunto está adentro de cada uno de nosotros y de que como dice Marylin Ferguson en “La Conspiración de Acuario”:

“nadie puede convencer a otro de que cambie. Cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que sólo puede abrirse desde adentro. No podemos abrir la puerta de otro, ni con argumentos ni con apelaciones emocionales.”

Este es desde mi punto de vista la gran falla de los seminarios de capacitación, con argumentos, “motivación” y apelaciones emocionales, tratan de convencer de la necesidad del cambio.

La cuestión es que incluso cuando los argumentos y las emociones han dado un aparente resultado consciente, seguirá siendo mucho más lo que desconocemos de nosotros mismos que lo que conocemos.

¿Cúal es la solución?, encontrar la forma de guiar a aquellos que estén dispuestos al cambio a cambiar por sí mismos.

¿Cómo se logra?, pudiendo vivenciar lo comprendido teóricamente a través de una actividad grupal que no sólo sostenga los altibajos motivacionales a los que siempre el ser humano se verá expuesto mientras aprende a caminar por sí solo, sino que ayude a reforzar periódicamente la nueva filosofía que se intenta aplicar.

Por eso, mal que les pese a los que buscan soluciones rápidas, crear un espacio regular de encuentro consigo mismo y con otros que estén en el mismo proceso, es fundamental tanto a nivel individual como empresarial.

El Tai Chi cumple con estos dos requisitos ya que el cambio no dependerá jamás de la “sabiduría” de un Maestro o Iluminado, sino del compromiso consigo mismo y con el cambio que uno haya decidido hacer. No tiene una doctrina que haya que seguir al pie de la letra y sí simplemente una práctica a través de la cual cada practicante por si mismo puede corroborar vivencialmente las Enseñanzas Milenarias en que se sustenta.

Al poder desarrollarse grupalmente, cada practicante al dar sus primeros pasos tiene la oportunidad de apoyarse en los demás como para minimizar la tendencia general a abandonar aquellos que nos saca de nuestra zona de comodidad.

En definitiva, prácticar Tai Chi regularmente -o cualquier otra técnica de meditación en movimiento o quieta-, a cualquier edad, es sinónimo de prácticar y desarrollar la Inteligencia Emocional.

Autoría: Dr. Ernesto Velázquez Del Puerto

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